11 febrero, 2016

La España rancia y casposa

 La derecha, en todas partes, es asociada con el liberalismo, con el mayor interés por lo privado que por lo público, con dar más importancia a los asuntos económicos que sociales y con el poco pudor a la hora de legislar con ventaja para las clases más favorecidas. Pero estos atributos no hacen a la derecha necesaria ni políticamente rechazable. Hay países con gobiernos muy conservadores que marchan bien, o muy bien: Alemania, Holanda, Dinamarca... Solo que, en estos países la derecha es otra cosa, y está bien diferenciada de la extrema derecha.

En España, por el contrario, la derecha sí es rechazable. La derecha la representa el PP. Pero nadie, ni el PP, se atreve a señalarse como de derechas (el PP dice ser el centro derecha). La palabra derecha es casi impronunciable en España, hasta para las más reaccionarios y casposos. La extrema derecha española está camuflada en el PP: entre sus dirigentes, entre sus votantes, entre sus militantes. No se atreven a formar un partido porque sería un fracaso. Por eso parasitan a la formación de la gaviota. Son una garrapata debajo del ala derecha del bicho volador este. Y el PP no recuperará su dignidad política hasta que no se la arranque.

La España de derechas, rancia y casposa, la garrapata esta, es una especie de hidra que asoma su fea cabeza múltiple cuando a su huésped se le pone la cosa difícil, como es el caso ahora, que el PP no puede gobernar porque nadie quiere nada con un partido corrompido hasta lo más interno de su esqueleto. La cabeza múltiple tiene multitud de tentáculos con rostro: distintas caras manejadas por un único cerebro primitivo. Caras de ministros, de jueces y fiscales, de portavoces amenazantes y parlamentarios varios que no dudan en disparar salivazos viscosos a quien se ponga delante. Todo con la pretensión de que se vea el poder que ellos creen que tienen.

Meten miedo a los incautos diciendo que ETA se frota las manos pensando en un gobierno débil, o con Podemos, como si los de Podemos fueran verdaderos demonios; o llaman casi traidor a Pedro Sánchez por no poner en primera línea de su propuesta la unidad de España; o encierran a unos pobres titiriteros 4 días en la cárcel por una estupidez, para soltarlos, eso sí, sin pasaporte, aludiendo que se había confiscado el material (el teatro de marionetas) y que no existe ya riesgo de fuga. Pero qué broma es esta. ¿Es que no hay nadie en el PP que ponga orden en este disparate?

Estamos en una democracia parlamentaria y los gobiernos se forman por mayorías en Las Cortes. Si el PP no está en el ajo es porque sencillamente se pasó por el arco del triunfo el derecho que tenía a intentar la investidura como partido más votado. ¿En qué cabeza cabe que PSOE y Ciudadanos van a entrar de comparsas en un gobierno presidido por un partido absolutamente corrupto?

Lo de intentar amedrentar al oponente con alusiones a su escaso patriotismo es muy de los dóberman que tiene el PP al frente de sus huestes parlamentarias. Yo no le daría importancia, pasaría de ellos (ladran, luego cabalgamos). Pero de lo que no pasaría es de que un ministro del interior en funciones pueda ser tan miserable como para meter a ETA en este baile. Un ministro que, además de ponerle medallas a La Virgen (acojonante), coló una ley que recorta libertades básicas a los ciudadanos.

Sin embargo, lo peor es lo de la quinta columna de jueces y fiscales. Enseñaron la oreja con el asunto de los titiriteros en Madrid. De acuerdo; pusieron un cartel donde se leía algo sobre ETA en una representación de marionetas. Pero meterlos directamente a la cárcel es una sobrada. Se montó una bronca de aquí te espero. Está claro que sí, que fue un error que la concejala debía haber pagado con su cese fulminante. Los niños no tienen por qué ver un espectáculo para adultos, además de políticamente poco correcto. ¿Pero meterlos en la cárcel cuatro días? ¿Y soltarlos después reteniéndoles el pasaporte? Pero quiénes son estos fiscales y jueces. ¿Rato y Blesa tiene pasaporte y un par de pobres pringados no?

Ya decía yo unas entradas atrás que el sistema de oposición no garantiza que no accedan a los puestos verdaderos patanes. He aquí la evidencia.

4 comentarios:

Bond dijo...

Lo que podría decir de los jueces, fiscales y demás especímenes es sencillamente impronunciable, salvo que quiera que me retiren a mí tamién el pasaporte

José María dijo...

Toda crítica queda incompleta, convirtiéndose en un puro ejercicio de retórica, si no se compromete en esbozar respuestas posible. Ejemplo: si las oposiciones no garantizan los mejores jueces ¿cómo los seleccionamos? Si uno no dispone de tejas mejores para reparar un tejado con goteras, no debería emplearse en arrojar piedras sobre él. Salud,y suerte para seguir viviendo en un Estado de derecho, amigo Jesús.
José María

Jesús Arribas dijo...

José María:

Gracias por su comentario. Tengo que discrepar, lo lamento. Pero la crítica no lleva necesariamente aparejada una solución. Uno puede criticar, por ejemplo, el juego del Real Madrid, o de cualquier otro, sin por ello tener que exponer cómo debería jugar. Aunque, tratándose de fútbol, cualquier español lo sabría, que para eso sí que somos listos.

Bromas aparte, le recomiendo un libro escrito hace unos años por Luis Garicano (El dilema de España) en el que se aportan soluciones imaginativas a este asunto. Pero, sin tan siquiera eso, bastaría que nuestros responsables de esos negociados echaran un vistazo a cómo lo hacen en otras partes. Alemania puede ser un buen ejemplo, porque estos, parece van bien.

Gracias de nuevo por participar.

José María dijo...

Te cojo por la palabra. Ya me dejarás el libro de Garicano. ¿Es el que ahora asesora a Ciudadanos, no? No te preocupes que si tienes malas experiencias con el préstamo de libros te dejaré un fianza. Jajaja