16 junio, 2015

Nervios

He estado dos semanas sin escribir, a la espera de que, tras la orgía postelectoral, se clarificaran algo las cosas. Sin embargo poco o nada hay claro, especialmente porque el PP, a pesar de decir que ganó las elecciones, no asimiló la pérdida de poder que se le infligió merced a los pactos de la izquierda para arrebatarle alcaldías y comunidades. El PP debería saber que la democracia, aunque sea imperfecta, como es el caso español, es un juego que consiste en sumar mayorías. El PP es libre de hacerlo también. Pero su problema es que casi nadie quiere ir de la mano con él, salvo Ciudadanos, con muchas reservas y haciéndole firmar un contrato previo.

Si se analizan las cosas con cierta perspectiva, es decir sin inclinarse hacia parte alguna, lo que dijeron las urnas está claro. Los electores no quieren mayorías de ningún tipo, sino una cierta diversidad que obligue a los actores a ponerse de acuerdo para manejar el timón de ayuntamientos y autonomías de segunda, en este caso. Los votantes se mostraron aterrados ante el resultado de haber dado la mayoría absoluta al PP en las últimas generales y municipales. Tampoco estuvieron por la labor de darle el poder al PSOE, el fiasco de Zapatero dura. Así que abrieron el abanico y dieron entrada a terceros.

No hay que engañarse, el personal está bastante asqueado con el escenario político en general. La decisión de dar entrada a Podemos y a Ciudadanos no tiene nada que ver con las actuaciones del Gobierno para intentar salir de la crisis. Todo el mundo sabe que cuando hay problemas hay que tomar soluciones. Sin embargo, estas nunca debían haber sido únicamente recortes en lo más básico y sacrificios para los menos favorecidos; había otras muchas posibilidades, muchísimas, y esto el elector lo ve. Como también ve que, mientras él esta pasándolo mal, miles de corruptos encaramados en sus puestos por los dos partidos mayoritarios, se pegan la gran vida y roban y se lucran hasta la saciedad.

Con todo el revoltijo de información el votante va a las urnas y muestra su inteligencia colectiva. Y envía mensajes claros a las formaciones políticas: «PP, pierdes millones de votos pos tu falta de sensibilidad ante el sufrimiento de la población y tu arrogancia, además de por mantener a delincuentes en tus filas; PSOE, no te doy confianza porque no te la mereces, eres un partido mediocre y, aunque menos que el PP, también mantienes a corruptos; C's y Podemos, ahora sois loa árbitros, tenéis en vuestras manos el reparto del poder, usadlo bien»... El votante ha hablado.

Pues bien... Entonces a qué vienen tantos nervios. Si el pueblo decidió, parece que sabiamente, a qué viene tanto menaje tremendista y tanta amenaza con el coco. Lo único que está pasando es que hay que formar gobiernos basados en pactos; no queda otra. Siempre será mejor un gobierno de coalición en mayoría que uno monocolor en minoría, preso de los acuerdos constantes para cualquier decisión por pequeña que sea, y con la espada de Damocles de una moción de censura como permanente amenaza. Por eso es necesario pactar, y cualquier pacto es bueno si para llegar a él se cedió algo de lo de uno. Por eso es una estupidez pretender que gobierne la lista más votada por decreto. La lista más votada gobernará si no se crean mayorías de coalición. ¿Qué problema hay?

Otra cuestión es que se deje gobernar a la lista más votada por no haber llegado a acuerdos, como ocurrió en Gijón y en algunos otros sitios, en pocos afortunadamente. Con nuestro sistema, los gobiernos en minoría amplia tienen graves dificultades para llevar a cabo una buena labor. Hubiera sido buena una cierta dosis de generosidad y haberse olvidado de los odios personales. Sino que se lo pregunten a los manchegos, a ver qué les hubiera parecido otro gobierno de Cospedal, que lo único que hizo fue cambiar la ley electoral para perpetuarse en el poder, además de unas cuentas atrocidades en Sanidad y educación. No. No veo por qué el PSOE y Podemos no van a pactar. Tampoco veo por qué Ciudadanos no va a poder ir con quien firme su decálogo, sea el PSOE o el PP. Y tampoco veo que el PSOE y el PP tengan que perder o conservar el poder. Sencillamente los equilibrios han cambiado, o al menos así lo quisieron los electores.

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