30 julio, 2014

Un esperpento

Eso es, para nuestra desgracia, este país de países: grotesco, desatinado, de mala traza, birrioso, disparatado, contrahecho... Un esperpento. Cabrían mil adjetivos más, y ninguno positivo, para expresar lo que puede sentir un ciudadano normal, común y silvestre, cuando echa un vistazo general a lo que han hecho con esta nación de naciones un cuerpo de dirigentes sin mayor sentido común. Tal parecería que la sociedad civil se quedó sin valores o sin referentes, si no fuera porque todos sabemos que las élites en general en España, y sus naciones interiores, están, no ya a ras de suelo, sino en el subsuelo. Y la población, dividida por fronteras internas, huérfana de referentes de los que tomar ejemplo. Me refiero, claro está, a las élites políticas o colindantes con la política. A las élites que con sus actos determinan lo que es, y lo que no es una sociedad.

De manera sarcástica empleo el término país de países o nación de naciones. Personalmente los sentimientos nacionalistas me parecen una chorrada absoluta y más bien los escribiría con Z que con C. Pero es que, si uno se refiere solo a España cuando habla del país, no es moderno. Claro que siento aprecio por mi tierra, mi cultura y mis costumbres, y, además, mucho. Pero de ahí a hacerlas bandera y creerme una singularidad va un trecho enorme, por eso lo de la Z. Las «nazionalidades» son la primera cosa esperpéntica. Otro asunto sería un federalismo cuyo objetivo fuera facilitar la vida de la gente y hacer política de cercanía (modelo alemán). Aunque, tampoco pasaría nada con una buena distribución administrativa desde un estado central (modelo francés). Así que, se me perdonará si me produce risa, cuando visito el País Vasco, o Cataluña, y veo los esfuerzos y circunloquios que hace la gente para no decir España cuando hablan. Y cuando se les escapa, se ponen hasta colorados.

Sea el estado central, autonómico o federal el problema de las élites dirigentes es serio. Me explico. Un «president», Pujol, ejemplo para muchos españoles, catalanes y no, para mi incluso, de sensatez y equilibrio a la hora de hacer política, resulta ser un chorizo evasor de impuestos y cabeza de una familia de mafiosos que defraudan al fisco y que están cargados de millones situados en paraísos fiscales y obtenidos quién sabe cómo... Un Presidente de Gobierno que se esconde detrás de su cargo para no hacer frente a los cargos que pudieran imputársele por consentir las mordidas y la corrupción generalizada en su propio partido. Se cargó a un juez (Garzón) por investigar sobre el asunto, pero Rajoy es sabedor de que a la larga tendrá que explicarse. Es serio esto, ¿no?

Más cosas... El fulano este de Gowex, Jenaro, creo que se llama. Era puesto como un empresario ejemplar, modelo de emprendedor; y todo dirigente que se preciara se sacaba una foto con él (Rajoy, Botella, Soria, el Rey...) y resulta que no era más que un estafador. Más... El exministro Matas, un delincuente que hubo que llevarlo a la cárcel casi a patadas, menos mal que no lo indultaron. Fabra, el de las gafas de sol de Castellón, otro producto de la cabaña ganadera nacional, un tipo con chulería, pero que ahora pide el indulto a través de sus amiguitos del alma. Cuando la trena planea sobre uno, se le aflojan las piernas, claro. Pero eran sus huevos los que hacían un aeropuerto en Castellón, o los de Matas mientras reinaba en Baleares. Rajoy, por cierto, siempre acertado él, los ponía a los dos como ejemplo de honradez. Valiente líder político, que no sabe por quién se moja.

Sigo... ¿Alguien se puede imaginar a un sindicato metiendo la mano en la caja de la formación de trabajadores? Pues en España sí. En España se emplearon cantidades astronómicas de dinero para la formación de la mano de obra y de los parados y seguimos teniendo una masa laboral sin formación. Lastimoso. Pues también va a costar meter presos a estos mentecatos. Lo mismo que a los valencianos del PP que se lucraron con lo de la visita del Papa, que llevaron la fórmula uno a la comunidad ejemplo, según Rajoy, de lo que debía ser España... La madre que los parió. Si llegamos a ser todos así estamos en la diáspora pidiendo limosna por todo el planeta.

Pues todo esto lo hacen nuestras élites. Las élites son quienes determinan lo que es y o que se percibe de un país. Las élites marcan la pauta. La pauta chusquera, en nuestro caso. La pauta de una sociedad que nombra doctor honoris causa a Mario Conde; expone el cadáver de Lola Flores al pueblo de Madrid, para que le presente sus respetos; y deja enterrarse a Severo Ochoa, premio Nobel de medicina y fisiología, en Luarca, Asturias, rodeado de unos pocos familiares y amigos. Qué curioso, ¿no? A mi me da la sensación de habitar en un plató de Telecinco.

Tal vez algún día, a la vista de sus logros, los dirigentes cambien el paso y empiecen a hacer lo correcto, en lugar de lo que pueda gustar a la chusma,  y, así, este país deja de ser un esperpento... Sí, tal vez algún día. Pero soy muy pesimista.

27 julio, 2014

Mil muertos en Gaza

He estado esperando antes de escribir sobre el conflicto, ya casi eterno, de Oriente Próximo. Me dije a mi mismo: «a ver cuantos muertos les cuestan a los palestinos los tres israelíes secuestrados y ejecutados ». Pensé en aquello de ciento por uno, pero no, me equivoqué, la cosa va camino de ser diez veces mayor. Y no va a pasar nada. Le darán a algún otro mequetrefe un premio nobel de la paz  por sus esfuerzos reconciliadores y al poco tiempo todo empieza de nuevo. El conflicto árabe israelí  sencillamente no tiene solución.

Si ahora mismo se realizara el milagro de la paz, serían necesarias varias generaciones para olvidar los muertos de uno y otro lado, cientos de veces más de uno que de otro, pero muertos al fin y al cabo, que serán magnificados y hechos mártires por ambos bandos. La reconciliación en un caso como este es imposible. Y los milagros, como puede verse, tampoco existen; ni siquiera para dos sociedades de tan alta religiosidad y que afirman ser ni más ni menos que los elegidos y demás monsergas. Lo que prueba también que si a un conflicto territorial le introduces la variable religión, la cosa se vuelve todavía mucho peor.

Además de todo lo anterior está la comunidad internacional, que la caga (con perdón) estrepitosamente en la gestión de un conflicto creado por ella misma al partir palestina en dos en los años cuarenta del pasado siglo. Palestina se dividió y a unos cuantos judíos se les dio la propiedad de lo que ellos tenían como la tierra prometida (manda huevos), y se expulsó a los árabes de sus espacios ancestrales. Claro, a ver quién evita un conflicto tras tal monumental cagada. Y eso que dicen que en aquellos años había políticos inteligentes. Aquí se lucieron.

El fanatismo de las clases dominantes judías es comparable al de las árabes. Hamás, por un lado y el ejército israelí, por otro no son más que meros instrumentos para infligir el mayor daño posible al enemigo. Si ambos pudieran, exterminarían al oponente, así de sencillo. Las clases dominantes trasladaron el conflicto al pueblo, generaron odio y radicalizaron las cosas de tal manera que es difícil encontrar aun judío que no justifique a todos y cada uno de los muertos entre los árabes, como lo es encontrar un árabe que no celebre la ejecución de un soldado enemigo o el éxito en el blanco de un cohete o de un hombre bomba que se haya llevado por delante a cuantos más mejor.

La cosa se convirtió en un problema de pueblos, pero no es más que un problema de clases dominantes. Clases interesadas en que la guerra perdure para siempre porque algo sacan de ella, no sé muy bien el qué, pero algo bueno, desde luego. Sin embargo el pueblo, a poco que le dejes tranquilo, lo que quiere es vivir en paz, criar a sus hijos y tener una juventud provechosa y una vejez tranquila. En esto son iguales israelíes y palestinos; por eso las épocas de paz no pueden durar demasiado. En esta ocasión fueron los palestinos quienes abrieron la caja de Pandora ejecutando a tres jóvenes. A Hamás le interesa que haya muchos muertos, cuantos más mejor, así se justifica su acción armada, y a los ultraderechistas judíos lo mismo: cuantos más muertos mejor.

Y si alguien tiene el botón para parar la masacre es alguien mecánico o tarado de mente a quien la muerte de cientos niños le importa un rábano. Pero es lo que hay.

14 julio, 2014

PSOE. ¿Amanece por fin...?

Pedro Sánchez acaba de ganarse el derecho a dirigir el partido de una manera incontestable: casi la mitad de los votos emitidos. Y aunque, a mi entender, la participación fue algo floja (67%), la legitimidad que le da haber sido elegido mediante sufragios directos de la militancia es un anclaje sobre el que puede sustentarse sin problemas para llevar a cabo los tan necesarios cambios para que el PSOE vuelva a ser percibido por la sociedad, y por el electorado, como un partido capaz de gobernar en favor de esta, en lugar de un grupo cerrado ocupado únicamente de si mismo.

En este blog he manifestado por activa y por pasiva mi incomodidad con la manera de hacer del PSOE y que ello me ha llevado, a mi y a unos cuantos millones de personas a las filas de la abstención activa. Sin embargo también he dejado claras mis simpatías por los presupuestos socialdemócratas como base para llegar a ser un país más igualitario, más justo, más competitivo y capaz de generar riqueza en cantidad suficiente para mantener y mejorar el estado de bienestar y de protección social, estado que fue destruido tanto por el PP, al activar el falso progreso basado en la construcción, como por los posteriores gobiernos del PSOE no pinchando la burbuja y manteniendo políticas suicidas de gasto en una situación de previsible crisis.

En una entrevista, hoy mismo, Sánchez dejaba ver su inclinación a trabajar seriamente para conseguir de una vez por todas un modelo productivo mediante el que España pudiera mantenerse y vivir no basado en el ladrillo. Este modelo debería ser capaz de soportar las necesidades básicas de una sociedad moderna mediante la competitividad y la innovación, tanto en el ámbito económico internacional como en el doméstico. Es una lástima que Zapatero y su equipo no hubiesen iniciado este trabajo. Cuántos años perdidos por ese error. Ahora hay que empezar de cero.

Lo que el futuro nuevo secretario general haga con el partido, así como el resto de mensajes que lance a la sociedad, va a encontrarse con la resistencia de la gran cantidad de estómagos dependientes, actualmente colocados en multitud de cargos en distintos puestos en las diferentes administraciones. Estos puestos, que no fueron obtenidos por méritos personales, sino por el posicionamiento en favor de un «líder», o más bien un cacique local, regional o nacional, van a vender caro su desalojo de sus poltronas. Sánchez debe dejar claras sus intenciones en este aspecto.

También debe acometer la nueva cabeza del PSOE las imprescindibles acciones encaminadas a que la democracia interna sea la norma general para la colocación en las listas electorales. De las primarias no deben salir exclusivamente los cabezas de cartel, de estas llamadas al voto deben emanar las listas electorales. La colocación en la lista por lealtad, nepotismo, o simplemente por simpatía llevó a una selección de políticos con un serio problema de competencia. El PSOE está repleto de diputados y concejales competentes que no llegaron a obtener escaño porque no tuvieron los padrinos adecuados. El mismo Pedro Sánchez obtuvo su escaño por una carambola al abandonar el suyo alguien por encima de él en la lista.

El nuevo líder del PSOE tiene una oportunidad. En mi opinión el electorado está dispuesto en confiar de nuevo en el partido. Pero, atención, solo si se da un impulso serio a este tipo de iniciativas que lo acerquen a la sociedad y que a la vez sirvan para que personas agazapadas que no militarían en el partido por vergüenza ajena, den un paso al frente y pidan el ingreso para ayudar a transformar la sociedad española de una vez por todas y así, quitarles el control a los poderes eternos, y bastante oscuros, que vienen teniéndolo desde hace más de un siglo. No debe desaprovecharse la ocasión.

Se esto fructifica, por obligación, la derecha deberá reaccionar, democratizarse y desprenderse de sus elementos más retrógados si quiere tener alguna oportunidad electoral. De este modo ganaríamos todos, pues se establecería una competencia por el poder beneficiosa para el país y libre de parásitos. Los acuerdos de un cambio en la Ley Electoral y en la Constitución serían posibles y, por fin, se libraría de una vez a España de sus ataduras históricas.

07 julio, 2014

Estepa. ¿Ojo por ojo o desidia gubernativa?

Estepa no es más que un epítome, un resumen escueto de un problema general, y grave, que se da en todo el país: la impunidad de "los malos" y la impotencia de "los buenos". Los buenos son los ciudadanos normales, grises, estándar, los que trabajan, los que están jubilados, los que se defienden como pueden de las bofetadas de la crisis, pero que sobreviven respetando las leyes. Los malos son los inadaptados, los que se pasan la ley por el forro, los que delinquen, las más de las veces con total impunidad, los que, para más inri se pasean, chulos y fanfarrones por el medio del mismo pueblo o barrio donde cometen sus fechorías, porque saben que la gente normal les teme.

Por lo que pude leer, en Estepa, hace años que se producen robos y más robos sin que nadie, hasta el momento, hiciera nada por resolver el problema. La Justicia, la Policía (incluida la local), la Guardia Civil y los responsables políticos pasaron olímpicamente del asunto durante todo este tiempo: así de sencillo. De repente, la gente, que, por lo general solo se queja, pero nada más, se decide: se envalentonan unos apoyados en otros, en el grupo, en la manada, y los individuos pasan a convertirse en masa, en chusma indignada en estampida que carga contra quién tiene la certeza, o supone, que es la causa de todos sus males. Atacan sus viviendas, se llevan algunas de las cosas que les habían sido robadas y, ya puestos, provocan un incendio.

Entonces, como por arte de magia, todo el mundo toma partido. La Guardia Civil, la Delegación del Gobierno, los políticos locales, etc. Todos aquellos a los que se les da la oportunidad, a los políticos, me refiero, se les llena la boca hablando del Estado de Derecho, de que es la ley y la justicia quien debe actuar y de que el ojo por ojo no está contemplado en nuestro ordenamiento jurídico. Todo muy bonito, sí. ¿Pero que hay de los perjudicados? ¿Es que nadie piensa en el tiempo que llevan sufriendo? Ahora se les criminaliza por haberse tomado la justicia por su mano. Pues muy bien, será políticamente incorrecto, pero yo los comprendo. Y los comprendo por una razón muy sencilla: durante años pidieron justicia y se les negó, y cuando al pueblo se le niega la justicia, llega un momento en que explota.

Efectivamente, justifico (no defiendo) un acto delictivo. Lo justifico razonadamente por la inoperancia, la desidia, la indolencia y la indiferencia de quienes en la estructura social tienen la obligación de velar por la seguridad de los ciudadanos. Que en Estepa se haya robado y se robe impunemente a los vecinos es una vergüenza, por los robos y porque nadie haya hecho nada al respecto. Lo que me extraña es que la gente haya tardado tanto en movilizarse y tomarse la justicia por su mano. Algo que, con toda probabilidad, llevará a algún estepeño de los que más se significaron en esto del ojo por ojo a terminar entre rejas una temporada. Pero, sí, justifico lo que se hizo en Estepa. Qué deberían haber hecho. ¿Seguir con las denuncias y continuar igual otros cuantos años? Pocas alternativas tenían.

Estepa tiene 12.000 habitantes, policía local y cuartel guardia civil. Con toda seguridad se sabe quién efectúa los robos. Pero no se actúa, por lo que sea. Lo más probable es que por miedo, o desinterés, de las propias fuerzas de seguridad a meterse con clanes de delincuencia. Para qué complicarse la vida. O eso, o porque alguien les dice que no actúen, que también puede suceder. Porque, no estamos hablando de un barrio conflictivo de una gran ciudad en el que la red de delincuencia está entretejida de manera compleja, hablamos de delincuencia en pueblos pequeños, en los que se conoce todo el mundo y en el que todos saben quién es y quién no es trigo limpio.

01 julio, 2014

Liberté, égalité...

El expresidente Sarkozy detenido, o retenido, para declarar sobre la financiación ilegal de su campaña electoral... El expresidente de la Repúblic Francesa... Adoro Francia especialmente por cosas como esta. El expresidente de la república es comparable a nuestro exrey. ¿Alguien se imagina a Juan Carlos obligado a permanecer en una comisaría para declarar por presuntas irregularidades en lo que fuera? Pues en Francia lo hacen. Y no me cabe ni la más mínima duda de que son un país sensiblemente más avanzado, más justo y más democrático que el nuestro. ¿Por qué no tomamos nota? Fácil: porque no interesa a los que el amigo Pablo Iglesias llama, con toda la razón la casta.

Aquí se cargaron a Garzón por investigar la financiación ilegal del PP. La instrucción de Ruz por lo mismo lleva años y, salvo Bárcenas, no hay nadie en la cárcel. El fiscal del caso Noos pone a parir en un escrito a un juez que imputa a una simple infanta (¿qué es una infanta, aparte de nadie?). Una juez en Sevilla lleva también años detrás de los peces gordos del PSOE que hicieron trampas con dinero público. Pero no hay nadie en la cárcel. En España solo van a la cárcel los «pringaos». España es diferente... España es una vergüenza de democracia. Y hay quién se siente orgulloso de ella.

En España, cualquier pelagatos que haya ido en una lista electoral por obra y gracia de algún gerifalte de su partido, haga lo que haga, para juzgarlo, hay que armar un circo de dimensiones galácticas porque está aforado. No es que no se le pueda juzgar, pero lo que haya hecho debe ser instruido y evaluado por el Tribunal Supremo, oiga. Cualquier senador o diputado del tres al cuarto está protegido por una extraña ley, lo mismo que los diputados autonómicos, jueces, miembros de la realeza y altos cargos de no sé cuantas cosas. Me pregunto qué broma es esta.

Se me permitirá decir que entre el nuevo rey Felipe y yo no hay ninguna diferencia. Somos personas exactamente iguales, nacidos de útero y provenientes del acoplamiento entre un macho y una hembra de la especie. Por qué él va a ser inviolable y yo no. Y lo mismo puede aplicarse para cualquier otra persona. Por qué un diputado, un juez o un presidente del gobierno tiene que gozar de privilegios especiales respecto a ningún ciudadano. Pues por nada. Semejante diferencia no se sostiene, por mucho que se intente razonar. El presidente de los Estados Unidos puede ser juzgado, si delinque, por el mismo juez que un chorizo del Bronx. Aquí andamos con miramientos de que si familia real, de si gobierno o de que si la abuela fuma.

Francia da a menudo lecciones de democracia a todos. Lo lleva haciendo desde la revolución, allá en 1789. Liberté, égalité et fraternité siguen teniendo un significado. Los franceses menean el guindo las veces que sea necesario. Aquí hicimos una chapuza de Constitución y de leyes básicas pactadas con los franquistas que mandaban, para iniciar un camino democrático, y cuarenta años después, una etapa similar a la de Franco, no se ha avanzado nada en este aspecto. Nada. Siguen igual.

¿Seríamos aquí capaces de juzgar a Aznar por haber tenido cajas B en el PP, a González por los Gal, o al exrey, qué sé yo, por matar elefantes? No, claro que no. Por eso, hoy más que nunca... ¡Vive La France!


29 junio, 2014

Problemas reales y ficticios

Los sábados por la noche en algunos canales de televisión ponen entrevistas interesantes. Ayer le tocó el turno a un «futurible» del PSOE, Pedro Sánchez. Por lo que parece, Sánchez intenta acceder a la Secretaría General y para ello, aparte de tener que convencer a los militantes para que le voten, tiene que hacer un via crucis por los platós para hacerse la necesaria propaganda y para darse a conocer al público en general. Está en el guión, las televisiones nos someten, y someten a quienes quieren convertirse en algo en política, a una dictadura férrea... Véase el caso de Pablo Iglesias, que algún día se lo cobrarán, sin duda.

No quiero hablar de Pedro Sánchez, que me parece un tipo interesante y capaz. Le supongo la inteligencia y las habilidades necesarias para el desempeño de las funciones del cargo al que aspira. De lo que quiero hablar es de los entrevistadores y de las preguntas, de cómo se puede desviar la atención del espectador que no ande listo.

La primera cuestión que le plantea un mediocre «periodista» de El Mundo es qué opina de la independencia de Cataluña. Yo me quedé, francamente (con perdón), a cuadros. Aquel tipo estaba delante de una persona que aspira a ser el jefe del PSOE y le pregunta sobre Cataluña. ¿Para qué? Pues imagino que con la poco loable intención de meterle en un aprieto para ver si da una respuesta inapropiada sobre algo que no viene al caso.

Claro, Sánchez le da una respuesta de manual apelando a la Constitución y se acabó el problema. Mientras contestaba, el «periodista» parecía encantado de conocerse y estiraba el pescuezo orgulloso por la pregunta tan «inteligente» que había hecho. Lo que acababa de hacer el talentoso hombre se El Mundo era plantear un problema ficticio a alguien que no está allí para responder a eso y que, claramente, no va a decir lo que piensa en realidad. Pero, en fin, parece que la cuestión de los medios está montada así. Las entrevistas tienen que ser exprés, con ritmo, tontorronas, y los políticos utilizados como titiriteros para mantener las audiencias. Mientras, los periodistas allí presentes, algunos con un cociente intelectual que raspa lo mínimo, discuten entre ellos como verduleras para que se vea bien aquello de que hay dos Españas..., otro problema inventado.

A mi, que como escribo lo que me da la gana, no me preocupa decir lo que pienso, todo esto me parece una majadería de grueso calibre. ¿Es que nadie va a decir algo sensato sobre Cataluña? Algo como que a los catalanes se la sudaba el asunto de la independencia hasta que Mas (CiU) no se vio en aprietos por asuntos tan dispares como corrupción de la gorda y pérdida de credibilidad entre el electorado por la mala gestión de la crisis. No puedo entender que nadie diga claramente algo así. Porque esa es la realidad, y el «problema catalán» no es más que el problema de un partido político que no duda en utilizar cualquier artimaña para no perder el poder. «El estado no es importante, lo importante soy yo»

Eché en falta que a Pedro Sánchez se le preguntara sobre problemas reales. Por ejemplo: de qué manera va a acercar a su partido a la sociedad; qué va a hacer con los cientos, o miles, de incompetentes que tiene en el aparato; cómo va a captar gente nueva que no vea la política como una actividad para medrar o para que el partido sea grande; cómo va a enfrentar la recuperación de los millones de votos que están en la abstención; qué mecanismo cree que hace falta para que las elecciones en España pasen a ser democráticas de verdad y el parlamento represente al pueblo y no a los partidos... Vamos, gilipolleces de este estilo. O es que la prensa se está convirtiendo en lela, que es lo que parece al oír debatir a algunos de sus embajadores en las tertulias estas, que cada día se parecen más a las de telecinco en las que todos gritan, por sus hijos matan y ¡Uy lo que me ha disshhhoooo!

En fin, que lo dejo por hoy, que me está empezando a venir reflujo gástrico.


25 junio, 2014

Descomposición total

Si no fuera por esta extraña moral laxa, patrimonio único de España, de los cargos públicos en general, y más en concreto de quienes se dedican a la política en cualquier sentido, es decir que los sindicalistas también son de esta ralea, si no fuera por esto, yo creo que ya nos habríamos quedado solos, en el caos, o en una anarquía organizada, qué se yo. Pero aquí, todo lo relacionado con lo público, en especial con el dinero, huele a podrido, qué digo a podrido: huele a mierda pura.

Basta un breve repaso para empezar a temblar. Para empezar, lo más gordo: el caso Bárcenas y Gurtel, que viene a ser lo mismo y que lleva años en manos de los jueces, y parece que no va a terminar nunca. Lo que sí es seguro es que, pase lo que pase, no se van a asumir responsabilidades. En el PP, presuntamente, se robó, se malversó, se admitieron mordidas, se hicieron negocios oscuros, proliferaron las cuentas en Suiza, los jaguares, los viajes de lujo... Y no pasó nada. Su jefe, Rajoy, muy digno, calla lo que sabe y dice que todo está en manos de los jueces. Él es perfecto conocedor de que, al final, el juez encargado del caso dirá lo que quiera, pero todo va a quedar diluido porque la justicia forma parte de la trama de corrupción. Si no que se lo pregunten a Garzón.

Los ERE de Andalucía no dejan en muy buen lugar al PSOE. La imputada Magdalena Álvarez, según la juez, urdió una trama interna para poder desviar dinero por canales colaterales para emplearlo de manera ligera, si era preciso, que lo fue para hacer falsos ERE, prejubilaciones y montones de cosas moralmente reprobables. Esta señora resistió un tiempo como vicepresidenta del BEI, pero el listón moral, o ético, no sé, en el extranjero es un poco diferente y la exconsejera y exministra Álvarez tuvo que dimitir antes de que la echaran a patadas (el Banco Europeo de Inversiones es plurinacional, o sea de la UE). Eso sí, el PP pedía su dimisión. Para el PP el PSOE es corrupto y ellos están limpios. Otra prueba de la desfachatez de esta "casta", como les llama, no sin razón Pablo Iglesias, de Podemos..., que a ver lo que dura en su posición irreductible.

Los sindicatos están también encantados de conocerse. UGT de Andalucía tiene a gente detenida, da igual si de esta dirección o de la anterior, por malversar fondos para la formación de trabajadores en beneficio propio. La cosa es fuerte en momentos de paro galopante. Todavía no he encontrado a nadie que me dijera cuanto dinero, proveniente de la UE y detraído en las nóminas, se gastó solo para lucro de empresas de formación, sindicatos y empresarios de baja estofa, porque el nivel del trabajador medio en España no subió nada. Esto de la formación de parados es el mayor expolio de dinero público en este país en toda su historia. Y esto, todos: Partidos, Sindicatos y Empresarios lo saben, y callan. Callan porque quieren seguir con la práctica.

El Tribunal de Cuentas, que por cierto, nunca encontró nada serio en ningún partido (¿incompetentes, o es que lo componen los partidos mismos?), está plagado de enchufes entre sus empleados. De qué nos sirve un tribunal como este. De nada, es un gasto inútil. Y hay muchos más casos: Valencia, Pokemon, Palau, Noos..., que harían sonrojarse a una sociedad entera. Pero la sociedad española aguanta lo que le echen. Lo extraño es que todavía haya gente que crea que este sistema basado en el poder absoluto de los partidos, es democrático y va a votar. El sistema electoral basado en listas (lo mismo da que sean abiertas que cerradas) no tiene nada de democrático, no es más que un apaño generador de corrupción y clientelismo. A la vista está.

Por otra parte, está tan arraigado a los cargos públicos, políticos en especial, lo de hacer dinero en el ejercicio de su trabajo, que incluso se asocian a sicavs, para asegurar su futuro. Valenciano, Cañete e incluso el amigo Willy Meyer, comunista de pro desde los 70, tenían pasta metida en estos jardines en Luxemburgo, paraíso fiscal dentro de la UE. Y aunque, ahora que se sabe, el amigo Meyer renunció, me pregunto que hubiera pasado si no hubiese saltado la liebre.

De lo que estamos hablando es de cantidades de dinero tan grandes que, de estar en las arcas del estado, viviríamos con toda seguridad en un país con superavit; en el que el desempleo estaría en niveles aceptables; en el que no se habría hecho reforma laboral, ni se habrían tocado la sanidad ni la educación; y en el que, como consecuencia de todo ello, no habría millones de parados sin prestación ni millones de niños en riesgo de pobreza y con la posibilidad de pasar hambre este verano, si no lo remedia algún organismo con posibilidades de hacerlo.

Este país está descompuesto y, de verdad, yo siento algo de vergüenza por haber ayudado, en cierto modo, a mantener el monstruo con mi voto en unas cuantas elecciones. Pero esto no va a volver a ocurrir hasta que no cambie algo significativamente. Incluso empiezo a pensar que igual es bueno entrar en política e intentarlo desde dentro, pero soy pesimista..., muy pesimista.