14 febrero, 2017

Ganó Iglesias. Todos felices

Podemos decidió instalarse en la izquierda de batalla, de protesta, de calle y activismo; el mismo modelo de izquierda a la que el PSOE, relegó a un papel testimonial tras su decisión de alinearse con la socialdemocracia europea, opuesta al comunismo en los primeros tiempos de la democracia allá por el 79. Podemos parecía tener complejo de no ser considerado verdadera izquierda, ahora ya no cabe ninguna duda, es la misma izquierda que en la transición era representada por una sopa de siglas, pero reunidas alrededor de un nombre y de un líder. Iglesias lo consiguió, apostó fuerte y ganó con claridad. Ahora solo queda por ver el recorrido de su criatura, porque Podemos es Iglesias. Ya lo dijo Monedero en un artículo: sin Iglesias no hay Podemos.

Tal vez Errejón no lo sepa, pero le acaba de tocar la lotería. Llevaba el mismo número que Rajoy o Susana Díaz. En el PSOE y en el PP están felices. Rajoy y compañía tienen un enemigo a quien insultar y vituperar y del que mofarse: ellos encasillan a este Podemos en un submundo comunista, radical y populista. Ya me imagino las lindezas que les dedicará Rafael Hernando. Por su parte, el PSOE podrá pescar en un caladero nuevo en el que están las piezas, antes suyas, y que se habían ido al Podemos transversal, al de Errejón. Susana Díaz lo tiene ahora más fácil: de ganar el control del partido, en unas hipotética elecciones adelantadas, va a ser difícil que no mejore los resultados de Sánchez, solo con la vuelta al redil de los descarriados. Eso, claro está si Errejón no lo impide con algún movimiento imprevisto.

Íñigo Errejón es un buen líder, un buen político, inteligente y capaz. Podemos le debe su salida triunfal a la pista en las Europeas y luego en las generales del 20 D. Y también advirtió del patinazo por la absorción de IU en la que se perdieron un millón de votos. Sin embargo en lo que no acertó fue en medir sus propias fuerzas en un congreso. Tal vez su error fue no postularse claramente como recambio de un Iglesias casi amortizado. Iglesias apostó fuerte por si mismo, a todo o nada, y le ganó la batalla. Ahora, de la decisión de Errejón: quedarse en Podemos, o crear una nueva formación transversal cuya base no sea el activismo, depende en buena medida el futuro, especialmente del POSE. Si se queda en Podemos en segundo plano, el PSOE subirá como la espuma; si no, puede que todavía continúe en pendiente descendente si, como todo parece indicar gana Díaz. Sin embargo, un escenario con Errejón en un nuevo partido lo revolvería todo. Insisto. Errejón es un líder, una persona capaz y un estratega inteligente, solo le falta una pizca de valentía, pero si se lanza, hará un roto serio a todos, incluso al PP.

El único que no ganó con la victoria de Iglesias fue Rivera. Ciudadanos está llamado a ir diluyéndose en el PP, sobre todo si el PP continúa en una línea más moderada y con los casos de corrupción ya casi en el olvido. Rivera no jugó bien sus bazas y lo va a pagar con creces. Ganó su congreso renegando de la socialdemocracia, y eso en un país en el que el votante medio es de centro izquierda tiene un coste. Ciudadanos va a ser el único que no saque nada de la radicalización de Podemos.

Así que, ahora empieza un partido nuevo. En un par de años el examen de las municipales, o antes unas generales si Mariano ve el viento favorable, que todo puede suceder.

07 febrero, 2017

Pensiones cada vez menores

De un modo u otro las pensiones en España están y van a estar garantizadas. Eso sí, a corto medio plazo, habrá que inventar algún sistema novedoso para pagarlas, porque el tradicional, vamos el de siempre, que consiste en que las cotizaciones de quienes trabajan sirven para que puedan cobrar los pensionados, ese no va a servir. ¿Por qué? Simple: la reforma laboral no hizo aumentar la población activa, o mejor dicho, no hizo que aumentaran significativamente ni el volumen de trabajo ni las horas trabajadas; además rindió una reducción de los salarios, y consecuentemente, todo junto, trajo una reducción de la recaudación de la Seguridad Social justo en el momento en que empiezan a incorporarse como pensionistas los nacidos a mediados de los 50, una época en que la tasa de natalidad en España duplicaba cómodamente la actual.

La solución aportada por el gobierno del PP es la típica de un gobierno ultraliberal. Según su ideología el sistema de pensiones públicas no sirve para nada y no debería pasar de un simple acto de caridad por parte del estado a quién no tuvo la precaución de procurarse un plan privado, y esto mismo reza para la sanidad y para la educación. Pero, decir esto a las claras es contraproducente para los intereses electorales del partido. Por lo tanto el mensaje es de garantía del sistema. No puede ser de otra manera.


Pero la derecha, y me temo que también el PSOE, es consciente de que el asunto del gasto en pensiones se soluciona con cierta facilidad. Es cuestión de tiempo. La gente que tiene ahora entre treinta y cincuenta, que serán pensionistas cuando les toque, merced a la reforma laboral y a la temporalidad, tendrán unas cotizaciones ridículas comparadas con la gente que se acaba de jubilar o que lo hará en los próximos diez años. Es verdad que entre estos va a haber quien sufra por haberse quedado sin trabajo después de los cincuenta y depender del subsidio de paro y luego de los famosos 426 €. En este último caso el INEM cotiza por el mínimo vigente, con lo que, de no hacer aportaciones particulares vía convenio especial, por ejemplo, las futuras pensiones de esta gente se verán fuertemente mermadas.

Esto quiere decir que las futuras pensiones van a generar un gasto al estado mucho menor del previsto inicialmente antes del desbarajuste de la crisis y, para rematar, la cuantía de las mismas quedó ya desvinculada del IPC, con lo cual empezarán a perder poder adquisitivo de manera galopante. Con lo cual, con el tiempo el sistema volverá a equilibrarse y los cotizantes, a poco que aporten serán capaces de mantener a los pensionistas. Y se terminó el problema.

La jugada del PP es «magistral» y digna de auténticos miserables, algo muy habitual entre la gente «neoliberal» (ellos suelen tener jugosos planes privados). Por un lado bajo el paro sin aumentar el volumen de trabajo mediante un reparto del poco que hay y, a futuro, termino con el problema del desequilibrio de las pensiones y con el déficit de la Seguridad Social. Y todo pagado, lo uno por los trabajadores, que ganan menos, y lo otro por los pensionistas, que cobran menos. Y a todo esto, el PSOE sin enterarse y Podemos parecido, porque ambos son responsables de que el PP siga al mando. Eso sí, ambos van a discutir muchísimo en sus congresos mientras Rajoy resuelve el suyo en un pis pas y seguirá arreglando la economía a costa de quienes menos tienen. ¿No es fantástico?

01 febrero, 2017

Por qué la política da bastante asco

Hace nada se ha sabido que el anterior Director de la Guardia civil, un tal Fernández de Mesa, acaba de ser nombrado consejero «independiente» de Red Eléctrica. Este piernas sin oficio conocido, está desde 1 976 afiliado a lo que hoy es el PP y llegó a ocuparse de las juventudes de AP en la zona de Ferrol. En 1 979, puede suponerse que mediante influencias, ingresó como funcionario del Estado en la Junta del Puerto de Ferrol como auxiliar de jardinería, pero no le gustó, y parece que pidió excedencia. Así que, en el 82 empezó a trabajar en una empresa de pinturas para barcos, a la que parecía representar en la zona noroeste. Compatibilizaba su vida, un tanto muelle, de representante con la de concejal del Ayuntamiento en una época en que no se cobraba por este cargo. Pero en el 98 pasó a excedencia forzosa en la empresa para dedicarse plenamente a la actividad política.

A partir de aquí todo vino rodado: diputado en Cortes desde el 1 989 a 2 000, luego Delegado del Gobierno en Galicia durante cuatro años, en los que se cubrió de gloria con el asunto del Prestige. Sus declaraciones solo son comparables con las de Rajoy por el mismo asunto. Volvió a las Cortes hasta  que en 2 012 fue nombrado Director General de la Guardia Civil. Ahora, cansado de tanto trabajo, se le otorga una sinecura como «consejero» en Red Eléctrica. Se desconoce si entre sus titulaciones (ninguna) o entre las extrañas «diplomaturas» que posee figura alguna relacionada con el transporte de electricidad. Pero todos tranquilos, que en el PP reestructuran el currículum rapidito, Por cierto, su biografía desapareció de la web del PP. Pero puede recuperarse en otras páginas.

Pues esta historia, casi de terror, es el día a día de la política. Solo hace falta rebuscar entre los cargos públicos a los que pagamos con nuestros impuestos para encontrar historiales parecidos. Son tantos y tantos los cargos que hay que repartir que, claro, como no hay gente competente y con buena preparación en el país, no queda otro remedio que hacer crecer a verdaderos borregos hasta hacerlos llegar a lo más alto. ¿Alguien se puede imaginar a este mindundi dado órdenes a un general de carrera y con una excelsa preparación policial? ¿De verdad que no había en el PP alguien que, situado en la cúpula del Instituto Armado pudiera ser respetable y respetado?

La política en España da asco precisamente por estas cosas. La falta de preparación es en muchos casos notoria. Y no solo en el PP. Debe recordarse a Roldán en el mismo puesto que Fernández de Mesa y los innumerables cargos socialistas cuyo único mérito profesional es haber estado en el Partido «trabajando». Uno de ellos, una, puede hacerse con el control del PSOE y llegar a optar a la Presidencia del Gobierno de España. Inaudito el estado de los partidos, de todos. La gente valiosa escasea. Nadie en su sano juicio que sea una persona normal que se haya pasado la vida trabajando y preparándose se acerca a una sede a decir: «quiero apuntarme porque quiero dedicarme a esto de la política. Me llamo fulano o mengana y este es mi currículum». Y nadie lo hace porque, probablemente lo saquen de allí a patadas, o llamen a un centro psiquiátrico para informar de que un loco está en la sede alterando el orden.

Y no quiero olvidarme de Ciudadanos y de Podemos. Solo hace falta escarbar un poco para encontrar el mismo vacío cósmico que en los de la «vieja política». La gente debería darse una vuelta por las biografías de sus excelsos diputados.Y solo llevan cuatro días. No quiero pensar que tuvieran que repartir cargos. ¿Hay alguien ahí?


20 enero, 2017

Comisiones: Yak 42 y mucho más

Las comisiones hacen ricos y pobres. Un comisionista es un tipo que, sin hacer nada, solo por conocer a gente, consigue contratos relacionados con todo tipo de productos o servicios. Normalmente, el comisionista factura al cliente por el producto o servicio, pero se lo encarga a otro, es decir, lo subcontrata, lógicamente por menos dinero de lo que el pidió (ahí está su beneficio). Este subcontratado puede iniciar una cadena de más subcontratistas, cadena en la que todos ganan, hasta llegar al último, que por un precio casi ridículo realiza lo contratado. El sistema comisionista chupa dinero del contribuyente a través de sus representantes y con su aquiescencia.

El desastre del Yak 42 es un ejemplo palmario de cómo se hacen estas cosas. Según contó la ministra en la Comisión de Defensa, el servicio de transporte de tropas se contrató a NAMSA, una agencia de la OTAN, por 149 000 €. De estos, 14 900 eran para tasas de aterrizaje (algo caras las tasas, ¿no?), 38 800 para combustible y 95 300 para horas de vuelo (tripulantes, alquileres, seguros...). Bien... Pues  NAMSA se lo contrató por estos 95.300 a una empresa Alemana llamada Chapman Freeborn. Chapman subcontrató el vuelo a Volgan Air por 71 000 € (24 300 embolsados por una llamada); Volgan Air lo subcontrató, a su vez, a Adriatic (no se conoce por cuánto, pero algo se les habrá quedado entre las manos). Pero Adriatic no operó el vuelo, no, lo subcontrató or 45 000 € a Ukranian Mediterranean Airlines, que fue quien lo operó. Bonito negocio, ¿no? (fuente: El Confidencial).

No aclaró la ministra si había también comisionistas en la sombra, entre los militares o en la Administración, aunque puede sospecharse. El caso es que el avión se cayó y perecieron pasajeros y tripulantes. Y ahora, todo el mundo se pregunta, qué hubiera pasado si se hubiese contratado un vuelo como era debido en lugar de una lata con alas y motores viejos. Casi con total seguridad nuestros soldados estarían vivos y nadie habría sufrido con este asunto. Pero no fue así. La chapuza se llevó a cabo y los muertos son los que son. Eso sí, dice Cospedal que no se pagó ni un céntimo por el «servicio». Mandaría «huevos».

Pueden entenderse las prisas del ministerio y del repulsivo Trillo por cerrar el asunto con la máxima rapidez. Cómo iba a ser explicado a nadie que un vuelo por el que se habían pagado 95 300 euros, había sido efectuado por una compañía que había cobrado 45 000. Era bien conocido por los políticos del momento, y por los de ahora, que España es un país repleto de imbéciles, pero aquello era demasiado, hasta los más lerdos de aquellos se iban a dar cuenta de que las comisiones y los comisionistas habían acabado con la vida de los que iban en el Yak.

La cosa es sencilla. El precio que las Administraciones pagan por las cosas es más alto de lo que realmente valen porque hay que pagar comisiones. Me pregunto cuánto dinero de los contribuyentes se va en comisiones en las contrataciones. Carreteras, aeropuertos, armento, bienes de equipo, vehículos, gestión del agua, cursos de formación, compras y servicios sanitarios, suministros para educación, para la policía, para seguridad... Todos lo saben, los partidos y los sindicatos especialmente, pero nadie hace nada por evitarlo. Tal vez porque, al final, ellos mismos son los receptores finales de alguna comisión especial que les permite seguir viviendo en la opulencia. Entre tanto, mucas familias no pueden ni pagar la luz. ¿No da bastante asco?

13 enero, 2017

Soberbia

Se lo da la cara, a Trillo. La cara, la expresión, la forma de mirar, la expresión de la boca..., en fin, todo eso. Cuando uno se encuentra de frente con una cara esculpida así tiende a desconfiar. La cara de Trillo destila soberbia, eso que, los cristianos catalogan como pecado y que consiste, así en palabras llanas, en creerse superior a los demás y despreciarlos. Un hecho paradójico en Trillo, cristiano fundamentalista él.

Normalmente, detrás de la faz de la soberbia se encuentra la cobardía, una cobardía tan grande que te impide reconocer tus propias malas acciones. Lo reprobable es siempre cosa de otros. La cobardía hace que te aísles de todo. Qué coño te a ti importa quién o cómo se contrata un avión, o que sea un cacharro, eso es cosa de segundas espadas . Por eso, tú, soberbio, arrogante y altanero, te rodeas de mandos engreídos, impertinentes y fatuos que llegan al lugar del accidente y, a pesar de que los forenses les dicen que las cosas se hacen de otra manera, toman las decisiones desde su pedante y pseudocastrense suficiencia y ordenan meter los pedazos de cualquier manera en los cajones. Y, claro, tú lo suscribes, qué más da carne de cañón que carne de avión. Luego, cuando piden cuentas te escabulles y los señalas, porque como eres el jefe, y te corresponde ser todavía más fatuo que ellos. Cobardía destilada.

 La cara de Trillo cuando visitó el lugar del accidente del Yak no era de pena ni de dolor, era de desagrado ante aquel amasijo de metal retorcido y carne quemada. Él, con sus zapatitos en aquel barrizal había ido justo a hacerse la foto, probablemente porque alguien, más soberbio que él, pero más listo, le había obligado a hacerlo. Y la comparecencia en sede parlamentaria fue el paradigma de la altivez y de la desvergüenza. Todo en el avión estaba en orden, todo se había hecho bien: asunto liquidado. La caja negra del avión, incomprensiblemente, no había registrado grabaciones de voz. Un trabajo impecable.

¿Cual es el poder de Trillo que en las dos legislaturas socialistas no le pudieron meter mano por el asunto del Yak? ¿Que le debe el PP a Trillo que tanto lo protegió y tanta tierra echo encima de este asunto? Trillo tiene, nadie sabe por qué influencia en el mundo judicial, conoce a la perfección los entresijos oscuros de un ambiente que también tiene partes que huelen a podrido, y son estas en las que él se maneja como pez en el agua. Esa parte del mundo judicial que piensa que ellos están para juzgar y dictar sentencia, pero que nadie puede juzgarlos a ellos. Los soberbios se entienden entre ellos, son como una secta, como una sociedad secreta.

La soberbia hace muchos años que ya hizo presa en la clase política española. Desde lo más alto hasta lo más bajo. Y a todos se lo da la cara. Basta observar con un poco de detenimiento. Aznar, que nos perdona por existir, Fabra, Baltar, Aguirre... Sí, casi todos del PP. La derecha tiene más inclinación a despreciar a los mortales, basta fijarse en Jordi Pujol. Pero, no se libran los demás, desde luego. Todos conocemos casos de soberbia en todo el espectro político. Algunos de los líderes actuales emanan soberbia: Rajoy, Ribera, Susana Díaz, Pablo Iglesias, este llegó a reconocer explícitamente que había sido su peor pecado. Mírese bien su gesto, es como si nos perdonasen por no estar a su altura. Y lo pero es que son líderes, y son imitados siempre por lo más mediocre y menos valioso de sus formaciones. Por eso, deberían andarse con cuidado.

El PP debe ser explícito y cristalino en esto de Trillo. Debe reconocer su error y, llegado el caso, pedir perdón públicamente por una actuación tan triste con los muertos y los familiares, por haber puesto en entredicho al ejército y despreciado todas las críticas. Trillo era ministro de defensa, pero Aznar era su jefe y tampoco dijo nada, como era de esperar. Bien, pues Aznar ya enseñó su cara y se separó del partido. El divorcio de FAES y el PP está consolidado, Rajoy es libre y debería hablar alto y claro... Pero no tengo mucha confianza.


03 enero, 2017

Palos a la Justicia

Abramos el año sacudiéndolo unos palos a ja Justicia Española, así, en genérico. Porque algo pasa, algo serio pasa para que constantemente los tribunales españoles dicten sentencia de manera equivocada, o si no del todo equivocada, casi siempre satisfaciendo a la parte interesada del lado de los poderosos o del gubernamental. Recordemos solo tres casos para no cansar a nadie y para no pasar mucha vergüenza como ciudadanos de este país.

El primero es el de las cláusulas suelo. Un patinazo nada menos que del Tribunal Supremo, que es quien, en teoría, imparte justicia de la buena. Los sesudos miembros de este tribunal entendieron, en contra de lo indicado por tribunales de la Unión Europea, que en lo de las cláusulas suelo de las hipotecas los bancos no tendrían por qué devolver la pasta cobrada de más, en un inusual acto de usura, a los clientes. Los altos tribunales europeos enmendaron la plana a nuestros repulidos miembros de la judicatura y les explicaron en una sentencia corta, y que entiende hasta un tonto, no como las que se dictan habitualmente en España, que los derechos de los consumidores están por encima de los de los bancos en este caso. Se trata de justicia, así de simple.

 El segundo es el caso del Jak 42, el avión que se cayó en 2003 3n Turquía, aquel en el que las identificaciones se hicieron de cualquier manera por parte de Defensa, ministerio del que Trillo era responsable. Trillo parece tener cierta mano, o suerte, quién sabe, para que las sentencias no le sean desfavorables. La Audiencia Nacional archivó el caso en lo que se refería a la responsabilidad del Estado. Pues hoy el Consejo de Estado dijo que no, que ni hablar del peluquín, que defensa era completamente responsable por no haber controlado las condiciones de un aparato subcontratado, aunque el contratista fuera la OTAN. Ahora Trillo vuelve a estar en entredicho. Lo premiaron con la embajada en el Reino Unido, a pesar de no hablar muy bien inglés, ¡manda huevos! Ahora, algunas fuerzas políticas piden su destitución. A ver si va de esta y le toda alguna vez al amigo Federico.

El tercer caso es otra sentencia del supremo de estos días. El Supremo otra vez. Resulta que la Iglesia Evangélica, con una lógica aplastante, dice que quiere una casilla en la declaración de la renta para que quien quiera la señale. Lo mismito que la Iglesia Católica. Se lo había pedido a Hacienda, y se la negó, entonces recurrió a los tribunales. A cualquiera le parecería lógico dar la razón a los evangélicos. Estamos en un estado aconfesional, y, o hay casilla para todos los que la pidan, o no la hay para nadie. Pues el Tribunal Supremo explica con unos cuantos artificios que no, que Montoro ya les dijo que no y que a la Iglesia Católica, sí, pero a ellos (protestantones), no. A ver cuanto tardan los protestantes estos en ir a más altas instancias, y a ver cómo queda el Supremo.

Esto de las casillas era cuestión de tiempo que terminara así. No tiene lógica que se beneficie solo a una confesión habiendo, como hay, cada día más pluralidad religiosa. Lo mismo pasará con lo de la enseñanza religiosa. Cuestión de tiempo, nada más. ¿Por qué los tribunales parecen tener los ojos cerrados a la realidad?

21 diciembre, 2016

Ich bin ein Berliner

Ich bin ein Berliner. El 26 de junio de 1963, el presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy pronunció en Berlín esta frase en alemán al final de su discurso. El muro acababa de ser levantado. Berlín había sufrido lo indecible durante la Segunda Guerra Mundial y el bloque comunista decidió partir la ciudad en dos y prohibir la salida de la parte oriental. En plena guerra fría Kennedy viajó a Alemania. dio discursos en varias ciudades. Berlín le esperaba. Millones de personas le esperaban. El presidente habló desde al balcón del Ayuntamiento. su discurso en inglés no era entendido por mucha gente. Pero, de algún modo, Kennedy tenía que demostrar su solidaridad con los ciudadanos de Berlín. Entonces dijo: All free men, whenever they may live, are citizens of Berlin, and, therefore, as a free man, I take pride in the words "Ich bin ein Berliner". Todos los hombres libres, dondequiera que ellos vivan, son ciudadanos de Berlín. Y por lo tanto, como hombre libre, yo con orgullo digo estas palabras “Ich bin ein Berliner”. Yo soy un berlinés.

Probablemente, si este hombre no hubiese sido asesinado un año y pico después, el mundo sería diferente. La ausencia de líderes que centren sus esfuerzos en hacer del mundo un lugar más justo para todos hace que las bestias de uno y otro lado intenten por todos los medios mantener una confrontación de la que solo ellos saben el provecho que sacan.

El mundo musulmán está inmerso en un vórtice de violencia gratuita que les impide vivir en paz a ellos mismos y que se proyecta hacia el exterior como si los no musulmanes tuviesen la culpa de lo que a ellos les pasa. Puede que lleven razón al odiar a los americanos, ingleses, franceses, alemanes o españoles así, en abstracto. Pero ninguna de las víctimas causadas en las Torres Gemelas, o en los trenes de Madrid, o en Londres, o en París, o en Niza el pasado julio, también con un camión, como en Berlín, tenían ninguna culpa de que el mundo islámico pase las penurias que pasa, que son muchas.

Es verdad que los gobiernos occidentales, que occidente entero es responsable en gran medida de las carencias del mundo árabe precisamente por la completa ausencia de líderes que gestionen la política con otros objetivos que los puramente económicos. Desde hace más de un siglo los ejércitos inglés, español, francés, americano, alemán, etc., profanaron sus tierras. Y desde hace el mismo tiempo, las políticas occidentales estuvieron orientadas a la extracción de materias que les pertenecían de pleno derecho. Pero eso no tiene por qué desembocar en esta estrategia de terror gratuito e indiscriminado contra occidente.

Los musulmanes tienen un grave problema: están en guerra entre ellos mismos y cada facción piensa que es la que su dios eligió. Todavía no se dieron cuenta de que lo de los dioses no es más que un subterfugio utilizado para someter a la gente inculta, algo de lo que en las sociedades occidentales más avanzadas son perfectamente conscientes, salvo algunas manifestaciones folclóricas en Norteamérica, donde todavía parecen no haberse sacudido las pulgas y piden que Dios, no sé cual, bendiga a todo hijo de vecino. El mundo musulmán lo intentó tímidamente en la Primavera Árabe, pero solo fue un amago de sacudirse las pulgas de la religión, en poco tiempo, la sociedad civil fue desactivada y todo volvió a su cauce.

Está claro que la estrategia de los islamistas es desestabilizar Europa, ese lugar, marcado ahora con una diana para sus suicidas, pero al que, paradójicamente, el pueblo llano, ese que sufre los delirios de caciques y reyezuelos que Kalashnikov en mano proclaman la muerte al infiel, quiere venir a toda costa para simplemente ser libre y poder empezar una nueva vida en paz.

Estoy seguro de que Alemania, el Pueblo Alemán sabrá sobreponerse a este golpe, otro más, pero nada comparado con los ya sufridos y que cincelaron su carácter.  Alemania es un país grande, fuerte y serio y, sin ninguna duda, sabrá dar cumplida respuesta a este ataque sin que ningún musulmán allí residente sufra pérdida alguna de sus derechos. Y para expresar mi solidaridad dejo escrito este pequeño artículo y digo alto y claro: Ich bin ein Berliner.