24 noviembre, 2014

La democracia endogámica

Cuando se cruzan individuos muy cercanos genéticamente se produce lo que se llama endogamia. Las especies, de un modo u otro, tienen mecanismos para evitarla en la medida de lo posible. No es común que se crucen hermanos o padres con hijos. En resumen que lo que se busca es casi siempre la diversidad, porque en ella está la garantía de supervivencia, y las más de las veces el vigor, la salud, la fuerza, la resistencia. En las poblaciones endogámicas el vigor se reduce, los defectos y las enfermedades afloran. Los cruzamientos emparentados hacen aparecer genes recesivos de eficacia biológica reducida...En definitiva, que la endogamia es mala cosa.

Le democracia en España nace de la necesidad de superar una etapa oscura: una dictadura. No hay nada más endogámico que una dictadura. El Movimiento solo se movía con gente del Movimiento, lo que generó la selección de elementos inválidos que terminaron por ceder el poder, o al menos una parte de él, a elementos más capaces, en desacuerdo con aquello. Estos negociaron con unos cuantos «rojos peligrosos» un modelo híbrido, algo parecido a una democracia, que es lo que tenemos hoy. Pero, con el tiempo, cuando los híbridos se cruzan solo entre ellos mismos, se produce endogamia y, por tanto efectos indeseables.

La Democracia en nuestro país quedó truncada en el momento en que se opta dejarla estar, sin tocar en nada lo que se había diseñado, como si todo se hubiera hecho perfecto. Las leyes básicas no se modificaron, en especial la electoral, y esta es la causa de todos nuestros males: corrupción política, instituciones podridas e ineficaces y apatía y descontento ciudadano generalizado (lo del paro viene de otro error, pero hoy no toca). El excesivo poder de los partidos, que confeccionan listas electorales (igual da abiertas que cerradas), que negocian quienes integrarán las más altas instituciones del estado, que controlan el poder judicial, el Tribunal de Cuentas (me pregunto para que sirve este). Esta «partitocracia» es propia de un estado como el español, en el que lo democrático no está en la tradición a lo largo de la historia.

El pueblo no es atendido ni representado por candidatos cercanos. Un diputado es algo etéreo, lejano, que se sabe que existe pero no se sabe dónde se le puede encontrar para preguntarle por lo de uno. Un simple concejal en un pueblo un poco grande es alguien distante, desconocido, con las orejas atentas a lo que indica el partido en lugar de hacia los ciudadanos. Esta distancia, esta lejanía provoca que los contribuyentes están alejados y poco informados de las decisiones, de los nombramientos a dedo para Cajas de Ahorro y otras sinecuras, de la integración de gente del partido en el entramado administrativo, alejados de todo.

Esta lejanía deviene en corrupción por parte del que se siente dueño del cortijo y desencanto y enfado por parte del pueblo. Y esta depresión general es terreno abonado para que aparezcan propuestas como Podemos. Podemos nunca hubiera nacido en un país con una ley electoral como Francia o el Reino Unido porque aquí el pueblo decide a quién nombra para representarlo. Podemos es un partido más, con todos los defectos de los que ya existen porque nace, crece y se reproducirá en un sistema endogámico, viciado y deteriorado. Pero es una opción tan legítima como cualquier otra. Su estrategia se basa en acoger a los descontentos, como la del PP o el PSOE en acoger a sus adeptos.

Nada hay nuevo bajo el sol. La gente, los electores siguen sin poder decidir quién les representa en una democracia endogámica, por tanto muerta mientras no se vigorice, mientras los partidos no le quiten las ligaduras de manos y pies y la venda de los ojos.

17 noviembre, 2014

Podemos y la alergia a lo concreto

No estaba preparado, y picó. Ese puede ser el resumen de la entrevista que sufrió (sí, digo bien, sufrió) Pablo Iglesias, ahora ya como Secretario General de un partido. «No era tan fácil como parecía, ¿eh, Pablo? Mira que te dije que no vinieras», debía decirle el enano cabrón que siempre aparece en nuestro interior cuando las pasamos moradas. Iglesias no estaba preparado y la periodista, Ana Pastor, le pasó por encima como un tren de mercancías. Iglesias lo pasó mal por su arrogancia, ese defecto que él mismo en la entrevista confesó tener, y que le hizo creer que tenía la situación dominada. Hoy debe estar arrepentido, pero ya no hay remedio. Habrá que tomarlo como un error y aprender.

La periodista Ana Pastor cada día es un poco menos buena. Le deben haber dicho que hay que ser incisiva y concreta y lo lleva tan al límite que anquilosa las entrevistas. Hace sentirse incómodo al entrevistado y lo encorseta. De verdad, echo de menos a Gabilondo en estos casos. Ana Pastor, con su «modus operandi» anuló a Iglesias y puso de los nervios al espectador, a mi al menos, al no dejarle explicarse y pedirle que contestara de manera concreta a cuestiones demasiado complejas para un simple, sí, no o no lo sé. Sí, definitivamente, Gabilondo le hubiera sacado más jugo a la cosa: el espectador habría entendido algo y el entrevistado no habría salido herido.

¿Cómo va a hacer que los bancos no ejecuten desahucios? ¿De donde va a sacar el dinero para pagar un salario a cada español sin recursos? ¿Va a dejar de pagar de la deuda pública? ¿Cataluña...? ¿Bases americanas...? ¿Petroleo en Canarias...? Iglesias no estaba preparado y contestaba de manera irreflexiva. Él mismo se puso a los pies de los caballos. Su arrogancia le jugó una mala pasada. Podemos perdió parte de la credibilidad que tenía por un mal cálculo de su secretario general. La periodista tiró de hemeroteca y de vídeos de declaraciones de Pablo Iglesias en su trayectoria en programas de televisión en los que, por decirlo de algún modo, hacía comentarios explosivos en un lenguaje bastante agresivo que ahora, cuando tienen que concretar, se vuelve en su contra... Ana Pastor lo machacó sin piedad. Por la boca muere el pez, una lección, Pablo.

Las encuestas sitúan a Podemos como alternativa real de gobierno en España. Sin embargo, Podemos no tiene un programa concreto. Podemos está preso de su manera de comunicar. La jerga empleada les hace poco creíbles en algunos aspectos: «auditoría ciudadana de la deuda», «renta básica para todos», «proceso constituyente democrático», «régimen del 78»... Son formas de hablar vacías y un tanto chirriantes para algunos oídos. Algo parecido me pasa cuando los socialistas y sindicalistas se llaman unos a otros «compañeros» o los de IU «camaradas». Todos son lenguajes trasnochados de tintes revolucionarios y la gente, creo yo, no quiere revoluciones, quiere cosas simples: justicia, equidad, que no se robe, que se redistribuya la riqueza, que los poderosos contribuyan más...

La Sociedad requiere soluciones a los problemas que tiene y Podemos puede dárselas. Pero para eso hay que ganarse la confianza con mensajes convincentes no inflamados. Pablo Iglesias tardó ayer un rato largo en explicar que significaba auditoría «ciudadana». A veces la verborrea da problemas de este tipo. Si de lo que Podemos está hablando es de auditar la deuda y ver que parte el ilegítima para darle otro tratamiento, para qué coño introduce lo de «ciudadana» si no aporta nada más que desconfianza. Este tipo de cosas pesarán al final. El equipo de Podemos es altamente cualificado y debería pensar en cómo descargar el lastre de tantas y tantas soflamas vertidas en televisiones de todo tipo por sus líderes y cómo llegar a la gente con un programa de gobierno y unos planes de acción creíbles. Pero ayer, Iglesias, mal: suspenso bajo en la primera evaluación. Así que a estudiar para arreglar el curso.

13 noviembre, 2014

Ahí, Mariano. Tú a lo tuyo

Mira que hay gente lista en España y te van a elegir a ti como presidente de Gobierno. Y claro, cómo va a ser el Gobierno con un tipo como tú al frente. Los habrás escogido menos capaces que tú, imagino, porque si no es así sería un leve síntoma de inteligencia, y tengo muchas dudas acerca de si tendrás el número de neuronas necesario para hilvanar cosas más complicadas que las de Barrio Sésamo. O sea, que entre un caballo de madera al frente y soldaditos de plomo detrás, está el país hecho unos zorros. Porque, anda que no escogiste bien a los ministros, majete.

A ver, Mariano. Míralo como quieras. Pero desde que estás al mando no has hecho nada más que fastidiarla. Primero nos engañas a todos, y te comprometes a lo que no puedes, para que te voten; y no me digas que no sabías cómo te habían dejado las cosas Zapatero y compañía. Luego te dedicas a apretarles las tuercas a los más débiles en beneficio de los poderosos, de los fachas y de los meapilas y, por último aplicas el tancredismo y el discurso monocorde y robótico ante los problemas políticos generales y los económicos estructurales.

Sí, no me mires con ojos de vaca extraviada, es exactamente así: facilitas el despido, haces una reforma educativa a la medida de los más retrógrados (no entiendo qué tenía de malo aquello de ciudadanía), preparas una ley del aborto que hizo sonreír a Rouco el casto, recortas en sanidad y educación... ¿De verdad era lo que había que hacer?. ¿De verdad no había de donde sacar pasta que no fuera de los necesitados? Venga ya, Mariano. Lo que pasa es que tú, lo mismo que todo tu partido sois de extrema derecha. La extrema derecha norteeuropea y los franceses del Frente Nacional son menos retrógrados que vosotros, con diferencia (véase lo que opinaba Marine Le Pen del aborto). En fin que Wert y Gallardón, estarán llenos de títulos, pero su inteligencia es inútil para la sociedad, como lo es la de toda persona que se supedita a intereses religiosos.

Y para rematar, tu postura ante los problemas. Mira majo, tu cobraste dinero negro en sobres y tu partido está podrido por todos lados. Sin embargo eres incapaz de tomar decisiones para resolver las cosas. Lo mismo que hiciste con lo de Cataluña. Todo el mundo sabe que dos millones son minoría, que la mayor parte de la gente se quedó en casa en la convocatoria de Mas. Pero machote, son dos millones. No puedes salir diciendo que te la suda lo que paso el 9N. No seas gilitonto, que con esa actitud te conviertes en una máquina de parir independentistas. Lo mismo que tú y tu partido sois máquinas de producir votos para Podemos gracias a vuestras actitudes chulescas y despectivas; a vuestras prácticas corruptas y a vuestra incapacidad general.

Mira que decir que estamos en recuperación con un 24 % de la gente parada, con los salarios en mínimos y con los 20 más ricos acumulando el mismo parné que los 14 millones más pobres. De verdad Mariano, no es que quiera insultaros, pero si en el PP no sois todos tontos, poco os falta. Manda narices la mala suerte que tiene este país con los presidentes. Fíjate: Aznar un chulo con ínfulas y un maleducado; Zapatero un incapaz y un cobarde por no parar las cosas para que no nos estallara todo en las narices; y tú, otro incapaz y cobarde que, en lugar de repartir los esfuerzos, obligas a los más débiles a cargar con todo y ante los problemas tomas la estrategia del avestruz. Con todo esto, no me extraña que Podemos pueda llegar a ganar. Y a lo mejor, no es tan malo como decís los que estáis subidos a la burra.


08 noviembre, 2014

Corrupción, prensa barata, populismo... Eso es lo que hay

El presidente autonómico de Extremadura parece que iba frecuentemente a Canarias cuando era senador. Los viajes de los parlamentarios son reservados. Pero, Monago, según dicen, desempeñaba tareas políticas en Canarias. Hasta aquí, nada que decir. Únicamente la extrañeza que causa que un senador por Extremadura tenga tanto que hacer en Canarias. Esta anomalía debería haber bastado para que se investigasen los porqués de este especial celo por las islas y se hubiera puesto al amigo Monago en un brete. Pero no, la prensa no se conforma con eso. La prensa, la de baja estofa, lo que quiere es escándalo, follón, relaciones personales destruidas, intimidades violadas... Porque al personal le va el morbillo tipo telecinco.

Y, por supuesto, apareció la chica (cherchez la femme). Una atractiva militante, o simpatizante, trepa ella, encantada de estar en el candelabro y que desvela que el incauto Monago viajaba tanto a Canarias porque iba a «visitarla». La prensa hortera publica todo esto así, de manera descarnada y le jode (con perdón) la vida familiar al pobre presidente extremeño. Y luego, para rematar, resulta que el «visitador» no era solo Monago, sino también un diputado por Teruel (sí, Teruel existe) y mandamás del PP en la provincia. O sea que esta atractiva señorita era «visitada» por dos parlamentarios del PP en ejercicio. Y ella habla de ello con toda naturalidad. ¿No suena todo esto a película barata?

Que nuestra legislación electoral lleva casi cuatro décadas haciendo selección positiva de inútiles e incompetentes, que no ven más allá de sus narices, cada día es más evidente. Claro, a estos tiparracos, sean del partido que sean, les dices que los viajes de los parlamentarios son gratis en todos los casos, y piensan que se incluyen los que se hacen para visitar señoras y otras tonterías. En fin, que esto es así... Y no quiero pensar que, de repente, y sin avisar, se hiciera una auditoría completa de los motivos de los viajes de todas sus señorías. No se libra ni uno. Los desplazamientos por motivos personales camuflados en las gigantescas cuentas de gastos de viaje de Congreso y Senado son, con toda seguridad, incontables... Y van casi cuarenta años de práctica. Fuerte, ¿no?

La última encuesta del CIS confirma la irrupción de Podemos. Y los partidos potentes, en especial el PP se lanzaron a señalar el peligro de este tipo de opciones populistas. Sin embargo, en ningún caso señalaron qué tipo de razones pudieron generar este vuelco en las previsiones electorales. Así que, lo que decía al principio, la legislación electoral selecciona inútiles, o tontos, incapaces de analizar la realidad, cuando a cuestión es verdaderamente sencilla: el electorado ve peligro en los populismos, claro que sí; pero si estas opciones suben como la espuma, ¿no será que ve más peligro en seguir gobernados por ineptos en todos los niveles?

Lo malo es que para cambiar las cosas: leyes e instituciones fundamentalmente no contamos más que con esta selección de alelados (casta) y otra de populistas. Pues jodidos estamos (con perdón).

02 noviembre, 2014

¿Por qué puede Podemos?

Sostengo desde hace tiempo que, en una visión darwinista de la política en España, el sistema electoral basado en listas elaboradas en las cúpulas de los partidos selecciona positivamente individuos poco adaptados al entorno social real. Esta selección forzada, orientada solo a la lealtad y a la conservación del poder del partido no tiene en cuenta la valía real de los candidatos elegidos y esta es la razón de que los partidos tradicionales cometan tantos errores. Sus aparatos están gripados por tantos años de incompetencia personal y solo unos pocos individuos se salen levemente de la mediocridad enraizada en ellos. Pero no es suficiente.

Cuando uno echa un vistazo a su alrededor a los candidatos de los partidos tradicionales en su pueblo, ciudad o autonomía, en pocos casos puede decir que se siente bien representado. En principio porque las listas, en realidad, no representan a nadie y luego, lo más importante, porque los elegidos son tenidos en realidad por gente lejana, poco accesible y bastante poco fiables, cuando no indeseables, o directamente corruptos. Pocos son los que se salvan de la baja estima, por no decir desprecio, de los ciudadanos en general.

En esta atmósfera enrarecida surge Podemos y en menos de un año, con toda probabilidad, va a situarse en las encuestas a la cabeza de las opciones de voto, o lo que es lo mismo, va a ser alternativa de poder y opción de gobierno. Y uno se pregunta, ¿cómo es posible que una formación sin programa electoral, que solo parece decir vaguedades, y cuya imagen pública en un joven de pelo largo recogido, puede encaramarse a la «pole position» para las siguientes elecciones? Pues es posible, y los partidos tradicionales ayudaron a que ello con su peculiar ceguera respecto a este surgimiento.

Claro que no solo es lo mal que lo hacen los otros, es también lo bien que lo hacen ellos. Podemos no es un movimiento organizado por cuatro pasotas descerebrados. Su núcleo surge en la Universidad, en concreto el las facultades de Ciencias Políticas. Así que su cerebro colectivo está más que bien amueblado y es capaz de montar una estrategia perfectamente orientada a obtener el poder mediante el voto de los electores. Efectivamente, puede que hayan ido a las Europeas con un programa lleno de intenciones infantiles. Pero lo que se les oye decir ahora, ya de manera más pausada, deja entrever que empiezan a tener claras algunas cosas. Por ejemplo, ya no dice su líder que no se vaya a pagar la deuda, sino que la sometería a auditoría, y la que resultara ilegítima se cobraría, pero no con el interés previsto ni en el momento pactado. Tengamos en cuenta que, por ejemplo, los bancos españoles, y otros, estuvieron en un momento dado pidiendo dinero al BCE a un interés del 1% y comprando deuda española al 7 %. ¿Es eso legal? Sí, completamente... ¿Pero es legítimo?

Pues mensajes como esto de los bancos, o como el de que las empresas que ganen dinero en España tendrán que pagar impuestos en España por ese dinero, son los que manda Podemos. Y el electorado los entiende porque son cristalinos, fáciles y evidentes. Es decir, que Podemos, de momento, parte con una extraordinaria ventaja respecto a los otros: se les entiende. Además de esto, y enlazo con el principio de la entrada, la pobreza argumentativa, la falta de capacidad de comunicación, y muchas veces la falta de competencia, de quienes se enfrentan a Podemos en los foros públicos en representación de los otros partidos, lleva a la audiencia a ponerse de la parte del «tipo de la coleta», como despectivamente llaman a Pablo Iglesias.

En las tertulias televisivas, que son las que mueven la política en lugar del Parlamento, Iglesias espera pacientemente a que sus adversarios griten, gesticulen, le insulten y se pongan nerviosísimos, para, en su turno desmontarles sus pobres argumentos con calma y con orden. No, no puede decirse que Iglesias sea una especie de Che Guevara. El líder de Podemos es un tipo bastante educado y preparado, mucho más que sus oponentes, para discutir sobre cualquier asunto que tenga que ver con la política o el estado de las cosas. Está claro que si frente a Iglesias se sentaran personas de peso, capacitadas, educadas y calmadas, capaces de argumentar en lugar de descalificar y gritar, Podemos no sacaría el rédito que saca. Pero es que no los hay, o no se atreven a ir a la pelea.

Es evidente que una encuesta no es un resultado electoral. También lo es que Podemos deberá ir concretando su discurso y preparando un programa de gobierno real y creíble. Pero una cosa está clara: son capaces de hacerlo, y más después de que se vaya depurando su manera de hacer política. Y luego están los otros, los de la «casta», que son tan mediocres que ni fueron capaces de sacudirse el apelativo. Todo hijo de vecino les llama así. Y todo esto les viene simplemente porque su arrogancia y su mirarse al ombligo les impidió ver que detrás del 15M había algo más que chavales radicalizados con gana de gresca. Y ahora ya es demasiado tarde. Esto es química y la reacción comenzó, y es ya imparable. El calor generado es mucho... Solo cabe desear que no sea explosiva. Y no queda mucho para las elecciones generales. Eso si no se convocan en pocos días dada la situación del Gobierno y del partido que lo sustenta.

30 octubre, 2014

Pedro Sánchez y la gran oportunidad perdida

Nunca he ocultado mi afinidad ideológica con el Partido Socialista. Es así desde que el PSP del profesor Tierno decidió integrarse en él y desde que Carrillo sugirió que era la casa común de la izquierda. Pero de esto hace ya muchos años. Tras los primeros casos de corrupción, ganadas las elecciones, me di cuenta de que la suerte estaba echada: de no cortarse de raíz el problema, el PSOE se convertiría en un asilo de corruptos, amigos e intrigantes con el objetivo de perpetuarse en su posición y así poder para ganarse la vida con cierta facilidad. Así de simple.

Este mismo es el perfil del PP, solo que de un partido que acoge a lo más granado del franquismo y el postfranquismo puede entenderse: España es su cortijo y el señorito tiene todos los derechos, faltaría más. En España, y puede que en los países mediterráneos, derecha y corrupción fueron siempre sinónimos, hasta que llegó a Italia Craxi. Bettino Craxi consintió la corrupción, como la consintió en España Felipe González, solo que Craxi tuvo que huir de la justicia y se fue a Túnez, mientras González acabó en algunos consejos de administración, lo mismito que el derechista Aznar. Todo lo cual indica que no hay poca diferencia en el comportamiento de unos y de otros.

Si en su momento Felipe González hace una «purga generosa» en el PSOE, posiblemente hubiera perdido las elecciones, pero a la larga la cosa hubiera tenido consecuencias positivas. Pero Felipe, a pesar de tener mucho poder, no pudo, o no quiso, utilizarlo. Lo más plausible es pensar que no quiso, porque de haber querido, si no le hubieran dejado, habría dimitido. O sea, que vamos a pensar que no quiso, que se estaba estupendamente fumando puros y colocando amigotes, y que su decisión fue la de darse a la vida muelle. Y claro, la conducta del líder siempre es imitada. Sí..., fue una gran oportunidad perdida por González.

Pedro Sánchez tiene la oportunidad de regenerar el partido y la está dejando pasar. Nunca nadie estuvo más legitimado para actuar de manera contundente, no «contundentita», como se está haciendo ahora. Su oponente, Rajoy, cada vez que se le acuse de tener corruptos en el partido, siempre se va a agarrar a que en Andalucía, el PSOE los tiene a millares, y tiene razón, por lo que Sánchez tendrá que agachar la cabeza. La oportunidad de Pedro Sánchez está ahí. Solo que para regenerar el Partido tiene que pasar por encima de Susana Díaz, que es en realidad la gran valedora de la corrupción en Andalucía, y dejar la federación andaluza en cuadro. Y lo mismo vale para Madrid, o para Asturias y otros reductos de «bon vivants». En estos sitios el mal olor impide a la gente acercarse a las sedes.

Así que, Pedro, no seas tan cobarde como González y actúa, a no ser que quieras un buen Consejo de Administración en el futuro, claro. Saca la guadaña y siega. Verás como sale luego la hierba con fuerza renovada, y verás como ningún Rajoy te va a tapar la boca. Oye, y de verdad, aunque no sea yo el Jorge Javier ese, puedes contactar conmigo si quieres. No nos va a oír nadie, con lo cual no vas a ganar notoriedad, pero a lo mejor se te aclaran las ideas, porque tengo la impresión de que no estás conectado con la realidad. ¿Te falta valor para escuchar los análisis de la gente normal? No se lo contaría a nadie. Pero, te lo juro, amigo, pensé que ibas a hacer algo más que decir chorradas inconexas. Tienes malos consejeros, Pedro. Esto es un asunto serio. Porque si no actúas, Podemos os pase a todos por encima, que no te quepa ni la más mínima duda.


28 octubre, 2014

Y los que se atrevan, en unos meses, a votar cabreados

Hombre, Manolo, le dice un amigo a otro cuando se lo encuentra por la calle un día de votación, qué... A votar, ¿no?. Qué va, qué va, quita, le responde el otro. ¡Coño! pero hoy es día de hacerlo. Ya, ya, pero es que no me atrevo. Pues yo voy con todas las ganas a ver si quito del medio a todos estos mangantes. Bueno, anda, pues tú mismo, le dice Manolo, que tengas suerte. Yo voy a comprar el periódico y a olvidarme del asunto. Volveré a votar el día que sepa a quién voto y a quién puedo pedir cuentas. Mientras tanto... , en casita. Vale, pues hasta luego Manolo. Hasta luego, Pepe... Y no te cabrees que al final da lo mismo.

La cuestión en las próximas elecciones que se celebren va a ser esta. Los ciudadanos se plantearán ir o no ir a votar, y serán muchos los que lo hagan. Pero los que tengan decidido acudir a la llamada lo van a hacer con unas enormes ganas de reventar a los que les engañan, les ningunean, les roban, les toman por imbéciles y les traicionan. Así que mucho me temo que los grandes partidos, o todos los partidos tradicionales sufran un castigo tal que no les quede otra que disolverse y reinventarse con otro modelo diferente. No sé si sus estatutos contemplan la autodisolución, pero deberían.

Los electores quieren sangre. Y si nadie se la da en forma de cárcel, de expulsiones y purgas masivas de corruptores y corruptos, de escarnios públicos, en definitiva, se tomarán la justicia por su mano y cogerán la papeleta que hoy por hoy parece que tiene las de ganar: la de Podemos, cuyo valor aumenta de día en día con cada caso de corrupción, sin esfuerzo alguno por su parte. Y todavía quedan muchos casos por salir, tantos que si en lugar de municipales fueran elecciones generales probablemente ganarían. El ascenso de Podemos es limpio, prístino. Este partido asciende como un cohete cuyo combustible es la inagotable fuente de mierda que tienen los otros, los dos grandes principalmente.

Podemos asciende no solo por lo mal que lo hacen los demás, es justo decirlo. Su líder, el coleta, como le llaman los que les desprecian, habla con la llana elocuencia de quien tiene claras las cosas. Reconoce que tal vez hayan vendido humo con su programa para las europeas pasadas y sabe, y lo dice, que de aquí en adelante tendrán que concretar más las cosas. Los electores les favorecerán con toda probabilidad, pero estarán vigilantes. Ya les han engañado demasiado. En España parece que por fin pasaron los tiempos de la fidelidad política, y los votantes, a pesar del desastre que constituye nuestra Ley Electoral, han comprendido que el verdadero poder del voto en nuestro sistema es la capacidad para desalojar a todo aquel que ose insultar a su inteligencia, como PP, PSOE, IU y los partidos tradicionales hicieron hasta ahora.

En fin... Ya veremos.