02 septiembre, 2015

El elector visceral (o palurdo)

En un sistema electoral como el que tenemos, en el que todo está basado en la estrategia de los partidos, sin sitio para la gente independiente y sin que los candidatos puedan ser elegidos por el pueblo una vez explicadas sus intenciones, se favorece la manipulación del votante. Los partidos, amos del medio ambiente político, plantean una estrategia, normalmente burda, a la búsqueda del voto visceral, del voto palurdo. Un voto igual de válido que cualquier otro, pero que no sería el preponderante en un entorno democrático serio... Pero, claro, esto es España, y aquí las cosas son diferentes.

Para empezar tenemos a un tipo en Barcelona, que manda en la comunidad autónoma, y que, con todo derecho si se quiere, él llama país y nación. Este tipo, Mas, está preñado de corrupción, como todos sus correligionarios, como todo su partido (un partido corrupto hace corruptos a todos sus militantes hasta que lo denuncian o lo abandonan). Es tal el mal olor que despide todo lo que rodea a Convergencia que, casi seguro, el futuro les colocaría en la oposición. Lo que hace su directorio, en lugar de aplicarse un estimulante baño con friegas variadas, es untarse de ungüentos aromáticos para tapar el olor a mierda (higiene pura). Entonces, Más se cubre con la bandera de Cataluña y convence a los incautos de ERC y a otros igual de necios, para ir en una lista trampa a unas elecciones autonómicas que él llama, únicamente para salvar su culo, plebiscitarias.

A Mas, según dice, le basta una mayoría por un diputado para declarar la independencia. Esto imagino que será una broma. Lo mismo, una broma, parece la actitud del tipo de la otra parte del reñidero: Rajoy. Igual de preñado que Mas de corrupción y mandando un partido corrupto hasta los tuétanos, Rajoy huye hacia delante, se envuelve en la bandera de España y dice con voz trémula y emocionada que España no se va a romper. No mientras él mande. Y para ello inviste (o enviste, no se yo) al Tribunal Constitucional de no sé qué capacidades para multar, suspender y unas cuantas monsergas más por si si gallo catalán decide hacer lo prohibido.

¿Pero de verdad alguien puede creerse algo de toda esta patraña? Pues parece que sí. Muchos catalanes van a convertirse en electores palurdos porque van a dar su voto a los independentistas solo porque entraron a su mensaje de que «el oponente es odioso y nos quiere joder». Y del otro lado, cuando lleguen las generales muchos españoles con su voto igual de palurdo van a secundar a Rajoy por su «firmeza y patriotismo con el problema catalán». Todo mentiras por todas partes. ¿Las desmontamos?

Pregunta para el gallo catalán. ¿Por que no planteó el referéndum o unas elecciones plebiscitarias cuando la pasta entraba a raudales en Cataluña? La respuesta es simple y sencilla: porque había un 3% que ya Maragall había denunciado, y claro, la pela es la pela.

Pregunta para el gallo español. ¿Por qué planteó un recurso de inconstucionalidad al «Estatut» sabiendo que era el clavo ardiendo al que se podía agarrar Convergencia cuando las cosas se complicaran? Otra respuesta simple: porque, en un momento dado ser el paladín contra el separatismo le iba a dar muchos votos.

¿Populismo, Peronismo...? Puede que ambas cosas. Los votos de los argentinos que iban para Perón, o los de los venezolanos que iban para Chaves, eran votos palurdos de electores manipulados, como manipulados estarán tanto los que voten con la víscera en las catalanas del 27 S o en las generales de diciembre. Perón y Chaves siguen muy vivos, reencarnados esta vez en Rajoy y Mas. ¿Y qué dicen el resto de partidos? Nada, solo balbucean en medio de una democracia convertida en un lupanar por ellos mismos.

Resulta que tenemos un país con un paro galopante, con una Seguridad Social en dificultades. Un país en el que en una legislatura solo se hizo el rescate de unas cuantas Cajas en bancarrota con cargo al contribuyente por al gestión de políticos garrulos, los mismos que, de un modo u otro nos siguen mandando. Tenemos un país donde todo sigue igual que en el momento inicial de la crisis (salvo los salarios y el valor de la mano de obra española). No se ha hecho nada para transformar España en una nación seria. Pues bien; los electores van a seguir emitiendo votos palurdos a opciones que les manipulan. Entonces ellos, esos tipos, los manipuladores, los gallos, dirán aquello de «el pueblo ha hablado» y seguirán satisfechos en su poltrona mientras dan una larga calada a su habano y un buen trago a su copazo... Y el electorado sacudirá la cabeza como para despertar, sin entender nada.

28 agosto, 2015

Inquietudes

Las personas que huyen de los conflictos son refugiados. ¿Las personas que huyen del hambre qué son? Se trata de hacer una distinción entre refugiados e inmigrantes ilegales. Me pregunto qué tiene de ilegal buscar una existencia menos miserable que la que te condena a la pobreza extrema. De acuerdo que el refugiado, como los sirios en este momento, huyen de la muerte, de la guerra, de la barbarie. Pero no podemos hacer distinciones. Todos ellos merecen ser acogidos por el mero hecho de ser personas en peligro.

Lo que debería avergonzarnos es no querer ver que somos nosotros, los países «ricos», los
responsables de esta huída de la gente hacia nuestro entorno. Vienen porque el primer mundo no quiere comerciar con ellos, solo está interesado en la explotación de sus recursos, tanto humanos como materiales. Es poco inteligente impedir que los países centroafricanos tengan un mínimo de beneficio que permita a la gente seguir viviendo en su tierra. Si no se dan las condiciones básicas para poder llevar una existencia suficientemente digna, sin ninguna duda acabarán en Europa. No hay fuerza que lo pare. Solo el cambio de política.

La guerra en Siria, el Estado Islámico..., el salvajismo en estado puro que hace que millones de personas tengan que huir de su casa, todo ello fue causado por nosotros. Las potencias quieren un medio oriente en permanente tensión. Pero las personas ya no aguantan más. Pasan de dioses, de patrias, de mandatos coránicos. Han llegado a su límite. Solo quieren vivir. Por eso organizaron su éxodo hacia una tierra en la que puede que acaben en un campo de concentración, o algo parecido, pero siempre será mejor que las bombas que matan a sus hijos.

Me causa sonrojo pensar que hay gente que quiere impedir su entrada poniendo muros o mediante la fuerza. El sonrojo es porque me avergüenza tener compatriotas, españoles y europeos, tan simples. Tan simples o tan cobardes. Estos babosos que gritan contra sus semejantes no son más que unos flojos que serían incapaces de un acto de valor como coger lo que puede cargarse al hombro e iniciar la vida en otra parte. No se dan cuenta que no vienen a quitarles nada, solo vienen a intentar vivir. Y lo que no saben estos nazis es que Europa, toda Europa, necesita savia nueva para mantener el sistema de bienestar. Aquí hasta los ultras se olvidaron de engendrar. Seguramente por miedo a lo que les pudieran quitar sus propios hijos. Mentecatos.

20 agosto, 2015

Sobre lo «apropiado» de amamantar.


Nota aclaratoria:
Hoy 21 de agosto, el club Real Avilés, por medio de su directivo Manuel Paulino Fernandez Miranda. Pidió sinceras disculpas por el hecho ocurrido. El rápido reconocimiento de la equivocación y la promesa de máxima sensibilidad en el futuro con este y otros asuntos relacionados con la maternidad y la infancia honran a la persona del directivo y al Real Avilés.

Es de justicia que se sepa la respuesta y que se difunda.

Somos mamíferos. Creo que lo tiene claro todo el mundo. Los mamíferos nos caracterizamos por mamar. Es decir nuestras crías se alimentan de la leche materna durante un periodo de tiempo. Para ello aplican la boca a las mamas de las hembras. Las hembras de los mamíferos tienen mamas, unas más y otras menos, según la especie. Las hembras humanas tienen dos mamas. La principal función de las mamas es dar de mamar. El hecho de que a su vez constituyan un importante ornamento de atracción sexual, bien explicado por la Antropología, no excluye que su función principal sea producir leche para amamantar a las crías en los primeros meses de vida.

Con esto bien claro, me pregunto cuál es el problema que algunas personas ven a que las crías sean amamantadas por las mujeres en lugares públicos. A veces la educación (la mala) y la cultura (también la mala) hacen que las mujeres pasen un mal rato al sentirse incómodas por las miradas o los comentarios de esta gente intransigente, algo estúpida diría yo, que ni tiene en cuenta que en su infancia ellos chuparon teta, y si no lo hicieron fue porque su madre tuvo la desgracia de no poder, o prefirió no hacerlo por alguna razón, tal vez estética (¿?) o tal vez por ignorar lo extraordinariamente bien que les viene a los niños la leche materna y a las madres amamantar.

Pues hasta tal punto alguna gente (gente rara, insisto) tiene problemas con esto que, en algunos países se legisló al respecto y amamantar constituye un derecho. O sea, que una madre le puede montar un cirio a cualquier incauto que se le ocurra recriminárselo, incluso, si la cosa se pone seria, e intentan impedirlo, ponerle una querella judicial en la que el intransigente saldrá con toda seguridad perdiendo. Este derecho en España no existe. Es verdad que amamantar en público no constituye nada prohibido, al contrario, está protegido. Pero no es un derecho, y esto hace que las madres tengan problemas para dar la teta. Problemas reales...

Hace unos días, aquí, en mi ciudad, en Avilés, una mujer estaba con su marido y sus dos hijos viendo un partido de fútbol en el estadio municipal. Un partido de estos de verano con poca gente en las gradas, jugaba el club de la ciudad, el Real Avilés. El niño pequeño, lactante, empezó a ponerse nervioso y a exigir su ración. Había comido no hacía mucho, pero las crías consideran suya la teta de su madre y la reclaman cuando la gazuza les ataca. Ella intentó calmarlo, pero nada. Así que se levantó, y para no hacerlo en la grada, ruidosa e incómoda, se dirigió a una empleada del club, Real Avilés y le preguntó si le podían prestar una silla para ponerse en un lugar un poco apartado a alimentar a su hijo. La empleada le pidió que esperase un momento y se presentó con el delegado del club que le dijo con toda rotundidad que no le parecía apropiado sacar allí el pecho. La chica no contestó. Para qué. Se fue con su familia del estadio a alimentar al niño a otra parte. El Real Avilés la había expulsado de un espacio municipal por querer dar el pecho a un recién nacido con hambre.

Al no ser un derecho, si intentas dar de mamar a tu niño y alguien te lo intenta impedir, no tienes de tu lado la fuerza de la ley. Es verdad que la lactancia es algo recomendado y protegido; y que no está considerada por las leyes como algo escandaloso. Si una mujer se empeña puede dar de mamar a su bebé donde quiera. Pero tiene que tragar si alguien se lo intenta impedir, y discutir y pelear. al final, incluso si interviene la Policía, le van a dar la razón a ella ante el intransigente. Pero tiene que luchar y no puede denunciar a su represor por el hecho de impedírselo. Por esto amamantar tiene que llegar a ser un derecho. No debe haber ninguna duda: una teta alimentando debe ser respetada y protegida en todos los casos.

¿Qué por qué escribo sobre este asunto y como sé de este caso concreto? La mujer que sufrió la vejación fue mi hermana. Ella me lo contó, y yo me puse a pensar no solo en el derecho de amamantar donde se desee, sino en la pertinencia de que en los lugares públicos (estadios, polideportivos, teatros, centros culturales...) haya espacios, pequeños espacios, tranquilos y con lo mínimo para que una madre pueda amamantar sosegadamente a su cría, o cambiarle un pañal, o darle el biberón... En fin. Solo se trata de un poco de sensibilidad. Tal vez si alguien influyente lee esto se lo piense y actúe.




15 agosto, 2015

Hola. ¿Es el ministerio del Interior?

 Medianoche. C vuelve a casa con su perro. La cara lívida y el gesto desencajado. Las manos temblorosas apenas sujetan la correa. El animal, como si lo supiera, camina despacio y lo mira de vez en cuando paciente y, aunque llueve ligeramente no acelera el paso. C se mueve como un autómata, sin importarle la lluvia persistente. Las gotas impactan sobre la pantalla de su móvil. Tiene abierto Facebook y allí están los mensajes. Se siente intimidado, en peligro. El último es de hace unos minutos: «te ajustaré las cuentas».

No puede dormir. Da vueltas en la cama hasta el amanecer. A las siete, sin haber pegado ojo, decide levantarse. Se prepara un café y va al ordenador. Google. «Ministerio del interior»; pincha en «Contacto» y lo ve. Su tabla de salvación: Atención al ciudadano 060. Se preguntó a qué hora entran a trabajar los ministros. Decidió que a las diez no era demasiado temprano. Llamaría a Jorge Fernández Díaz... Él le ayudaría.

—... Le recordamos que por razones de seguridad esta llamada será grabada.
—Ministerio del interior, en qué puedo ayudarle.
—Hola, verá... Es que estoy en peligro. Quiero hablar con don Jorge, con el ministro.
—Tranquilícese. Dice que está en peligro. Por qué no llama usted al 112...
—No es ese tipo de peligro. Estoy en mi casa, sentado en un sofá. Pero es que recibo mensajes amenazantes por Facebook.
—Oiga, si está usted de broma, le recuerdo que esto es Interior y que puede estar usted incurriendo en un delito...
—Cómo que un delito. Oiga. Yo me siento amenazado. Hay un tipo que me manda mensajes a mi Facebook. Dice que va a por mi, que cuando menos lo espere me cruje. Lo lleva haciendo semanas y yo me siento intimidado, presionado y deprimido. Me perro me mira como si fuera gilipollas y estoy completamente acojonado. Se lo puedo decir más alto pero no más claro... Quiero hablar con don Jorge... Inmediatamente.
—Pero, oiga. ¿Usted se cree que se puede hablar con un ministro así, por las buenas, porque alguien le amenaza por Facebook?
—¿Qué pasa que Facebook no es importante. ¿Sabe usted el valor en bolsa de Facebook? Es mucho mayor que el de Twitter. Y el Rato ese se entrevistó con él porque le intimidan por Twitter. O eso dicen, aunque yo no me lo creo.
—Señor... Rodrigo Rato fue ministro de Economía y Vicepresidente del  FMI.
—Tiene usted razón. Yo ni fui ministro ni presidente de ninguna cosa, pero tampoco inicié la burbuja inmobiliaria ni hundí Bankia ni engañé a millones de inversores ni se me investiga por fuga de capitales y blanqueo de dinero. Así que hágame el favor de pasarme al ministro, a don Jorge, o mando esta conversación a la prensa. Yo también la estoy grabando.
—Verá, Señor. No le voy a pasar a nadie... De momento dígame sus datos personales.
—Me llamo C, DNI 00xxxyyyZ. Y se lo repito. Páseme al ministro o envío esta conversación a El País. Y rece para que no me pase nada porque entonces va a ser peor. Conozco a quién me amenaza y  es capaz de todo. Así que usted mismo.
—Espere un momento...
...
—Sí... Señor C. Buenos días. Soy la jefa de gabinete del ministro. Verá, él está en una reunión y no puede atenderle...
—Señorita. Me importa un rábano. Yo estoy en peligro real ahora. Así que, ¡qué se ponga, joder!
...
—Sí. Soy Jorge Fernández. Dígame. Qué le ocurre.
—Hombre, don Jorge. Por fin. Ya es difícil hablar con usted.
—Oiga. Estoy muy ocupado...
—Cómo que muy ocupado. Usted tiene que atender a los ciudadanos, que para eso le pagamos. ¿No atendió a Rato. ¿Qué tiene él que no tenga yo, aparte de la cara como el cemento?
—Oiga, un respeto.
—Ni un respeto ni nada. Usted tiene la obligación de atenderme, así que siéntese y escúcheme, o esto va a la prensa.
—Bien. Dígame.
—Gracias. Verá... Hace unas semanas sacudí el mantel con migas por la ventana, como siempre. El caso es que se me escapó una cucharilla de café y le calló en la calva a un vecino unos pisos más abajo. La verdad es que, entre las migas y el golpe, el tío se cabreó mucho. Yo me metí para adentro. Creo que no me vio, pero no estoy seguro. El caso es que consiguió mi Facebook y no para de amenazarme. Y estoy muy asustado, don Jorge. Dicen que fue boxeador y yo soy un mierda enclenque. Tiene que ayudarme y protegerme.
—Oiga. No sé ni como le estoy escuchando. Pero ya he tenido demasiada paciencia con usted. Tenemos su ubicación y voy a ordenar ahora mismo que se le detenga por mofa a una autoridad del Estado...
—¿Qué va a ordenar qué...? ¿Me quiere decir que Rato estaba en más peligro que yo? Mire. Voy a enviar esta conversación a El País ya. Usted es un insensato. ¿Recibe en su despacho a un caradura que tiene hasta escolta, pero está cagado y casi ni habla por teléfono con un ciudadano amenazado por un tipo que dicen que fue boxeador y que tiene una mala uva del seis? Usted es un mentecato que debería dimitir de inmediato. Se va a enterar como me pase algo. Adiós.

El Ministerio se convirtió aquel día en un hervidero. Los contactos con El País se hicieron al máximo nivel. Pero todo fue inútil. C había ganado. El titular estaba preparado. «El ministro del Interior se niega a proteger a un ciudadano seriamente amenazado». Al día siguiente C paseaba a su perro con un ojo morado. La dimisión del ministro estaba más cerca.

10 agosto, 2015

Podemos. Alternativos y alternativas

Todos los análisis de las encuestas de intención de voto coinciden en que Podemos pierde soporte electoral a chorros, y puede ser verdad. Y aunque la realidad es tozuda y demuestra que las encuestas poco tienen que ver con el resultado final de unas elecciones en estos casos de partidos recién incorporados a la escena, qué se dé un empeoramiento de las expectativas es todo un síntoma.

Podemos empezó con una fuerza inusitada por la potencia mediática de sus líderes, en especial de Pablo Iglesias, pero también de Errejón, Monedero u otros, presentes en toda tertulia o reality político. Su imagen alternativa sedujo a muchos alternativos, pero el discurso claro y los mensajes bien estructurados sedujeron también a millones de personas hastiadas de un sistema podrido en manos de personajes siniestros ávidos de poder y, en muchos casos de riqueza.

Los no alternativos, es decir la gente normal, esa que no es activista, ni demasiado extremista, ni tan siquiera comunista ni bolivariana ni marxista. Es decir, la gente que hace que el país se mueva con su trabajo diario, o que está en el paro y tiene preocupaciones mayores, como buscar empleo y tonterías semejantes; gente que sabe poco o nada de polítología. Este grupo electoral también pensó en algún momento en Podemos como opción. ¿Por qué no? Peor ya no les iba a ir: a los que trabajan se les redujo el sueldo y a los que están parados se les ofrecen contratos basura. ¿Por qué no Podemos, entonces? En las sedes de Podemos se respiraba la euforia. Y a partir de aquí empiezan los errores.

La dirección de podemos se olvidó de un precepto fundamental: el elector español es moderado siempre. Solo se radicaliza por momentos, en calentones repentinos. El elector español guillotinaría a los corruptos y a los ladrones, y a los violadores y maltratadores... Pero solo de boquilla y mientras el asunto está en los medios. La indignación del votante español medio es como los fuegos de artificio, que solo producen ruido, al final se impone la moderación. Fue un grave error no haber tenido en cuenta esto a la hora de manejar las actuaciones y los mensajes durante la campaña de las municipales, y lo más importante, en las intervenciones, ya visibles, postelectorales en forma de pactos, primeras decisiones, etc...

Podemos, ahora ya asentado en el poder municipal y autonómico, salvo en algunos casos de personas serias (Manuela Carmena, Echenique, y algunos más) está enviando flashes que aparentan un cierto caos interno. Todo se arregla con someterlo a la opinión de los ciudadanos en consultas a las que nadie acude. La gente normal no tiene ni tiempo ni ganas de responder a preguntas estúpidas sobre si se debe o no pactar con ni se sabe quién. La gente normal quiere que se decida y se actúe. La gente normal quiere ser gobernada, no consultada permanentemente para todo. Esto les encanta a los alternativos, que sienten que todo es más democrático, pero que no saben que Democracia no tiene nada que ver con que se consulten las decisiones. Democracia es otra cosa.

Podemos pierde apoyos a chorros porque dejó de ser alternativa para los no alternativos. Los partidos de «La Casta» empiezan a mover su maquinaria propagandística. Una maquinaria que sería un error por parte de Podemos despreciar. La Casta sabe lo de que el votante medio es simple, vago, y hasta un poco tonto. Parece mentira, pero Podemos parece no ver esta ventana de oportunidad y no reacciona, y eso que está todavía a tiempo. Si no lo hace, poco futuro hay: un partido de segunda o tercera fila que irá autodestruyéndose a la vez que los alternativos se van cortando la coleta y entrando en el grupo de gente de a pie.

30 julio, 2015

Empleo. La gran mentira del gobierno

A veces, las mentiras, a fuerza de repetirlas una y otra vez, pueden dejar de ser percibidas como tales, pero solo en el caso de lo que podrían llamarse asuntos «incontables»... Qué se yo, hay muchos ejemplos: todas las religiones, las dietas milagrosas, lo de que España es una democracia avanzada..., en fin muchas cosas. Sin embargo cuando se intenta mentir con asuntos que podríamos llamar «contables», el resultado final es que siempre te pillan. Eso es lo que le pasa a Rajoy y a su ministra de trabajo con el empleo.

En principio todo parece verdad, porque Rajoy de tonto tiene nada más que la cara, y a mi no me lo parece. Este diabólico personaje y su piadosa ministra de trabajo tiran de EPA y datos del paro registrado y le venden a todo el mundo que hay más empleo. Pero como todo el personal se les echa encima con la tontería de la precariedad, la temporalidad y todas esas monsergas, entonces acuden a la estadística de verdad, a la de la Seguridad Social y proclaman a los cuatro vientos que el número de cotizantes crece de manera sostenida, con lo que apuntalan perfectamente la mentira de que se crea empleo. «¿Lo ven incrédulos? El Gobierno hace lo que tiene que hacer, la EPA dice que hay menos paro y la Seguridad social dice que hay más cotizantes, con lo que el sistema de pensiones está a salvo... Lo hemos arreglado»

Y una mierda. Lo malo de los números es que se puede operar con ellos y que multiplicar y dividir sabe casi todo el mundo, menos, parece, algunos políticos como la ministra de trabajo y el propio presidente. Sí que es verdad que hay más cotizantes a la Seguridad Social, pero la suma de sus cotizaciones es sensiblemente menor a lo que era cuando el PP cogió el timón. En román paladino: en junio de 2015 hay 26.473 cotizantes más que en diciembre de 2011, pero se recaudan 1800 millones de euros menos cada mes. En este enlace está explicado con pelos y señales. Por lo tanto el sistema es menos sostenible que con Zapatero. Parece difícil, pero todavía puede hacerse peor que Zapatero.

Lo que no acierto a comprender es cómo nadie, me refiero a Rajoy, puede tener la caradura de presentar su gestión del problema del empleo y de la Seguridad como buena, si cualquiera, acudiendo a las propias cifras de los ministerios, puede demostrar que es catastrófica. ¿Por que en España los políticos piensan que los electores son imbéciles? Es algo que nunca podré comprender y que me reafirma cada día más en mi opinión de que sostener este sistema de elección con nuestros votos es perjudicial para los ciudadanos. El sistema electoral español selecciona positivamente a incapaces, a mentirosos, a ladrones, a delincuentes y, entre estos a algún incauto honesto que pasa vergüenza cuando lee cosas como esta.

En España no se creó empleo en los últimos cuatro años, solo se repartió más. Si llamamos «trabajo» al conjunto de la actividad a realizar para obtener bienes tangibles, resulta que hay menos «trabajo» del que había. Es decir, se destruyó «trabajo». Lo que se hizo fue repartir entre más una tarta más pequeña. La apariencia es que hay más gente que tiene tarta para comer, pero no por ello el pastel es mayor, al contrario. De hecho, los números lo corroboran: hay más gente con «trabajo» pero ganan mucho menos, porque en realidad hay menos cosas por hacer. Al ganar menos cotizan menos, y a pesar de ser más los que aportan, la cantidad aportada es mucho menor.

Amigo Rajoy, solo se puede engañar al personal con los «incontables»: «hacemos lo que tenemos que hacer». Eso es un «incontable» y es verdad. El Gobierno hace lo que tiene que hacer: el canelo.


25 julio, 2015

¿Son los votantes responsables?

Los gobiernos en general son el resultado final de unas elecciones en las que los votantes otorgan mayorías o minorías. Todo de manera muy democrática, salvo tal vez el hecho de que, más que elegir, en realidad se asiente a una lista elaborada por no se sabe quién o mediante qué oscuro proceso; porque las «primarias» tan cacareadas tampoco van muy allá. Pero la cuestión es que es el modo de elección que tenemos y con él hemos de convivir, a pesar de las decepcionantes y deprimentes consecuencias que en ocasiones acarrea.

Un par de cosas ocurridas estos días muestran esos efectos de nuestro peculiar sistema electoral. Una de ellas de gran calado, la salida a la luz del sumario de la trama Púnica en el que de nuevo se retrata al PP como ese partido ramplón y corrupto en el que los militantes y simpatizantes parecen estar alelados por no darse cuenta del personal que tienen al cargo. Gente como Granados, Marjaliza y otros muchos no pasan precisamente desapercibidos (los caraduras casi nunca lo hacen), y de esto en el PP hay por toneladas sin que, insisto, los militantes se enteren.

Lo que no puede entenderse es cómo no se produce una salida en masa de esa militancia que se dice seria y honrada. De los cuadros nada que decir, porque viven de ello y, claro, viven muy bien. Pero es difícil de digerir que concejales de este partido que ejercen su cargo con honestidad, a la vista de las informaciones que salen, y no dependiendo su manutención de la política, no pidan la baja de inmediato. La transcripción de las conversaciones entre esa gentuza son de tal bajeza y producen tanta vergüenza ajena que, o se tiene un estómago especial para seguir en el partido, o se está en el mismo carro que ella. Así de simple.

La segunda cosa, no por ser de poca enjundia deja al personal menos atónito. Hay cerca de esta ciudad, un ayuntamiento, Corvera de Asturias, en el que un par de concejales de Somos (Podemos) han tomado la bandera de defensa del lenguaje no sexista y han decidido hablar en femenino. Así, con un par. Es un gran problema esto del lenguaje sexista, o así lo ven esta pareja de concejales, por lo que tanto él, como ella, han decidido hablar de nosotras cuando usen primera persona de plural... En fin, toda una decisión delicada y de gran fondo que deja entrever el alto nivel de quienes se subieron al carro del partido de Iglesias. Un nivel tan elevado como el de la gente del de Rajoy o del de Sánchez.

Y a partir de aquí podemos plantearnos la gran cuestión. ¿Hasta dónde los votantes son responsables de que lleguen a la política ectoplasmas de este estilo? Pues, puestos a repartir cargas, podría decirse que, mucho. Con la experiencia que ya se tiene de lo esperpéntico del mundo de los Partidos Políticos en España no hay duda de que estos son los principales responsables. Pero los electores lo son también, y mucho, porque saben perfectamente lo que hay y no tomamos medidas de ningún tipo. ¿Que qué medidas? Pues desde quedarse en casa el día de elecciones hasta acercarse hasta las sedes a ponerlos a parir, pasando por campañas de estar hasta el gorro de ellos en las redes sociales. De no hacerse, lo que sea de este país en el futuro será tanta culpa de la incapacidad de quienes están al mando como de la inacción de quienes los pusieron en la poltrona.