19 octubre, 2014

La estafa de los fondos mineros

Desde hace años rehuyo el debate sobre este asunto porque aquí, en Asturias, en las cuencas mineras, es casi tabú. Es decir, que me acuso de haber guardado silencio, durante todos estos años en los que se producía esta tremenda estafa. Un engaño en el que los principales perjudicados eran paradójicamente los propios beneficiarios, es decir, las zonas mineras en toda España, que deberían haberse desarrollado con la enorme cantidad de dinero puesto a disposición de los «agentes» que debían gestionarlo.

Nadie sabe exactamente cuánto dinero fue enterrado en las áreas mineras. En Asturias, cada vez que intento averiguar la cantidad asignada, obtengo un estruendoso silencio, o bien me dicen que no se sabe, porque las partidas... bla, bla, bla... El caso es que nadie aventura una cifra. Uno tiene que acudir a la información en prensa para escandalizarse con que, desde 1990, entraron en este país (claro, no podía ser en otro) la friolera de 25.000 millones de Euros. ¿Cuánto de esto vino a Asturias? No se sabe, o sí, pero no se dice. Hombre, se puede hacer un supuesto, digamos que 20.000 millones. Asturias es el principal foco minero en España, así que la cifra no es muy aventurada.

Visito con frecuencia las cuencas mineras centrales y me llama la atención que, en los años 80 del siglo XX ya estaban en crisis, como lo están hoy. Las cuencas siempre están en crisis, qué curioso.¿Qué pasó entonces con los 20.000 millones de euros...? Nada. Se volatilizaron, se gastaron no se sabe en qué exactamente. Pero prejubilaciones, subvenciones a empresas, obras inútiles y otras estupideces los hicieron desaparecer como si cayeran al interior de la chistera de un mago. Pero pasar, no pasó nada, no hay ningún problema. Nadie pide cuentas. Las cuencas están anestesiadas y viven el presente, y sus dirigentes políticos y sindicales continúan insistiendo en que se necesita más dinero, además de mantener la actividad minera, que es lo suyo. Manda huevos.

Claro, uno, como es algo estúpido se pregunta: ¿Pero bueno, toda esa pasta no era para que estas comarcas dejaran de ser mineras y fueran otra cosa? ¿No deberían estar preñadas de actividad industrial al alto nivel para que las generaciones siguientes ya no se dedicasen a la minería? Pues parece que no, porque en las cuencas no hay actividad, la principal de todas sigue siendo la minería. ¿No es una paradoja? ¿No sería que quien manejaba los fondos sencillamente no tenía ni «puta» idea de cómo hacer las cosas? Los fondos mineros fueron utilizados sencillamente para mantener cautivos unos cuantos miles de votos. Mientras tanto, la población era incapaz de rebelarse contra aquellos que les estaban robando el futuro. No solo esto, sino que entraban al trapo cuando les animaban con soflamas a seguir en la lucha, a ir a la huelga, a tirarse a la carretera en marchas hasta Madrid... Así les mantenían entretenidos mientras ellos llenaban su gorda barriga en buenos y caros restaurantes.

Eso, sí. Tienen un maravilloso spa en Felechosa y unas cuantas empresas, creadas a golpe de subvención, arruinadas y sin dar trabajo a nadie... ¡Ah! y una autovía para ir rápido a Gijón a la playa. Eso es justo reconocerlo. Y en todo este periodo al pobre Villa le dio tiempo para hacerse con un poco de dinero y a entretenerse comportándose como un vulgar dictador bananero en un sindicato y en un partido en Asturias, mientras propios y extraños se lo consentían. Qué cerebro este Villa, cómo lo habrá conseguido. Cómo habrá tenido tanto tiempo a tanta gente agarrada por los testículos. No lo puedo comprender, a no ser que estuvieran todos revolcados en el mismo merengue. Eso sí. Ahora le expulsan de manera fulminante del SOMA y del PSOE. Cría cuervos, José Ángel.

Y de todo esto, qué piensa la gente. Pues no lo sé. Yo solo puedo hablar de mi. Villa fue el causante de que yo dejara de votar. Su presencia en las listas me hizo pensar que el sistema había nacido ya podrido. Sus prácticas ademocráticas me ponían los pelos como escarpias y no digo nada cuando le oía algún discurso en plan arenga... No puedo expresar la vergüenza que sentía. Pues Villa no es más que la punta del iceberg, una simple muestra de quién estuvo al cargo de la gestión de 20.000 millones de euros. Hay muchos más Villas al mando del paquebote, así que las cosas no van a cambiar mucho. Todos tranquilos.

07 octubre, 2014

Ébola, España y la ausencia de rigor

Hace un par de meses escribía en este blog sobre el virus del ébola y mostraba mi opinión respecto a las altas probabilidades de expansión al resto del mundo. Es prácticamente imposible controlar que las personas viajen de un lado a otro. Y la prevención basada en tomar la temperatura de la gente que viene y que va no deja de ser una majadería, más, cuando hablamos de cosas tan escurridizas como las infecciones víricas.

A España el virus llegó en los cuerpos infectados de dos enfermos repatriados para su tratamiento. Nuestro sistema de salud es modelo mundial, con toda la razón, por sus prestaciones, pero nuestro país, España es modelo también en lo que podría denominarse falta de rigor. Y esto, la falta de rigor es lo que motivó la aparición de un caso de ébola por contagio directo por primera vez fuera de África.

Contagiarse de este virus no es fácil. Hace falta entrar en contacto con fluidos corporales. Fluidos corporales son sudor, orina, heces, etc. Por eso deben seguirse procedimientos estrictos tanto para cuidar a un enfermo como para hacer la limpieza habitual de la habitación en la que se encuentra internado. Los enfermos, respiran, escupen, tosen, estornudan, orinan, sudan y defecan. Las habitaciones están en presión negativa para que no salga aire de ellas al exterior. Un enfermo en plena efervescencia de la enfermedad encerrado en un habitáculo de unos pocos metros cuadrados es una bomba microbiológica y es obligatorio para los sanitarios guardar las precauciones máximas.

La prevención pasa por la utilización de los medios adecuados: trajes, gafas, guantes... La prevención también pasa por tener una adecuada formación para no cometer errores. Ahora la cuestión está en dilucidar qué fue lo que pasó para que una sanitaria resultase infectada: ¿El material no la aisló adecuadamente? ¿No tenía la formación adecuada y cometió un error?. Cualquiera de las dos posibilidades es plausible y desde luego, la responsabilidad involucra directamente a la Administración. Sería grave que las personas encargadas de el cuidado de estos enfermos estuvieran mal formadas, pero lo sería mucho más que los elementos de protección fueran inadecuados por haber sido comprados a proveedores no homologados, o por ahorrar se hayan adquirido elementos que no cumplían la normativa.

De otro lado está luego el protocolo de seguimiento de los cuidadores de los infectados. Qué esta auxiliar haya acudido a un centro sanitario con fiebre y malestar y no se tomara la decisión de internarla aislada de manera inmediata es un error que puede traer como consecuencia la expansión del virus por todo el continente europeo. Y esa decisión la tomó alguien con nombre y apellidos. La ayudante de enfermería fue enviada a su casa de manera frívola. Es más, no se impidió que se fuera de vacaciones. Ello significa que estuvo poniendo en riesgo de contagio a muchas personas que, obviamente no están controladas, digan lo que digan las autoridades.

Y todo podría haberse evitado con seriedad, con profesionalidad... O sea, con rigor. Parece claro que si la seguridad sanitaria europea depende de España, Europa está en peligro. Y todo por la perversión de confundir la sanidad en un asunto político. No es un problema solo de dinero sino de competencia personal que no tienen ni la ministra ni su cúpula en el ministerio ni la mayor parte de los responsables políticos en las comunidades. Hasta ahora habíamos tenido suerte. Ahora tenemos un problema descomunal.



03 octubre, 2014

Siempre la falta de criterios

En un corto periodo de militancia en IU, en la época inicial de Anguita, asistí a una asamblea en la que se comunicó a los «camaradas presentes» cómo quedaban constituidas las listas electorales por Asturias para las elecciones generales. El secretario, desde las alturas de una mesa presidencial, escoltado de otros circunspectos «dirigentes», como si fuera un comunicado del politburó, leyó con mucha seriedad y no disimulada satisfacción, los nombres de los que iban a concurrir a los comicios. Tras ello hizo un pequeño resumen de quiénes eran y a qué se dedicaban, que no tenía gran cosa de relevancia, salvo ser miembros importantes de la organización. Cuando dio «permiso» para hablar a los asistentes, se hizo un silencio sepulcral. Yo, como era nuevo, y algo maniático con las formas y la transparencia, levanté la mano e hice una pregunta simple: qué cuáles eran los criterios que utilizaba IU para elegir los integrantes de la lista, y qué había que hacer para ir en una.

Se montó un tremendo guirigay. El secretario, casi me insulta, los «camaradas» que me rodeaban me miraban como si hubiera blasfemado en una iglesia... En fin..., que no había criterios, que las listas se hacían, a la española, o a la soviética, o a la que fuera, pero de espaldas a los afiliados. No volví en mucho tiempo a una asamblea, y cuando lo hice, viendo la misma atmósfera, fue para entregarles el carné y explicar a un par de mandamases un par de cosas. Luego, me fui informando de que todo era similar en todas partes y partidos. Los nombramientos colaterales, las listas electorales, todo se basaban en la confianza, en la lealtad o en la estima personal, lo cual indicaba una absoluta y completa falta de criterios. A ver, que alguien me diga, de cualquier partido, sindicato, patronal, o lo que sea, cuáles son los criterios para designar a fulano, mengana, zutano o merengana consejeros de una caja de ahorros. La falta de criterio es la causa de los problemas de las tarjetas de Bankia.

A uno le gustaría imaginar que cuando se nombra a determinadas personas para ocupar el cargo de consejero, o consejera, en una caja de ahorros, los criterios deben ser sólidos: «oiga usted, esta señora ve las hierbas crecer y es honrada a carta cabal». Pues ya me valdría. Pero es que, con toda seguridad, el criterio no es ni ese. Luego, claro, les das una tarjeta de crédito, les dices que son vips y que la caja puede permitirse que sus directivos gasten en cosas, las que sean, en concepto de gastos de representación, y claro, entran al trapo. Y es normal, cuando nombras a gente sin criterios para ello, lo lógico es que te llenes de patanes sin principios y con una moral un tanto despistada. ¿Será solo en Bankia? Porque, mucho me temo que si escarbamos...

28 septiembre, 2014

Los gastos no visibles ni necesarios

No sé si la mayoría de la gente, pero si mucha,tenía a Alberto Ruiz Gallardón como una persona inteligente y capaz. No sé por qué, la verdad, porque si uno se para a pensar, en realidad no hizo nada notorio,  ni en la alcaldía de Madrid ni en la presidencia de la comunidad, que no fuera gastar grandes cantidades de dinero del contribuyente en grandes obras, muchas de ellas innecesarias o demasiado caras para lo que se requería.

Gallardón nació en una familia donde todo se le hizo fácil para llegar a la cima política. Formado en los Jesuitas, se hizo abogado, y, en nada opositó y ganó un puesto de fiscal. De aquí en adelante, las cosas le vinieron dadas en el Partido por su apellido y apoyos. La oposición, voy a suponer que la sacó por méritos propios y no ajenos. Esta es su única carta de presentación: «mire, soy fiscal. Por lo demás luego he vivido de la política». Lo cual me hace preguntarme de dónde se sacó que este señor era un individuo capaz. Gallardón no es más que un tipo normal pero con enchufes muy gordos que le permitieron vivir como un marqués toda su vida a costa de los contribuyentes.

Después del ridículo más espantoso, en el que su incompetencia se manifestó desde el primer hasta el último día, con la reforma judicial para evitar el acceso de los pobres a la justicia y la ley del aborto infumable para la gente normal, decide dimitir de todos sus cargos. Y aquí es entonces donde sale a la luz el gravísimo problema de gasto que tenemos en este país: Gallardón, a pesar de su incompetencia, ingresa en una cosa rara que se llama Consejo Consultivo de Madrid. Tócate los cojones (con perdón). Para qué coño sirve esta cosa, a la que también pertenece Joaquín Leguina, y que paga salarios de 8.500 € al mes. ¿Puede valer lo que puedan aportar este par de parásitos esa cantidad?

Pero el motivo de mis cuitas no es este esperpento de consejo con Gallardón y Leguina en nómina. Lo que realmente me pregunto es cuántos organismos de este tipo hay en el estado entre Gobierno central, gobiernos autonómicos, locales, diputaciones... ¿Cuanto dinero se tira para mantener a gente retirada de la política sin hacer nada, pero con salarios de vértigo, despachos, coches y adláteres? Por qué necesitan tanto. ¿No les bastaría con la pensión, más un plus por los servicios prestados, o con el salario de su antiguo puesto de trabajo, más ese plus?

Los partidos políticos se lo montaron para que los contribuyentes les mantuvieran a cuerpo de rey. Los ciudadanos no conocemos ni la centésima parte del gasto invisible e inútil que existe y que es en gran parte causa de que este país deba el equivalente a su PIB anual. Los contribuyentes nos preguntamos por qué no se recortó de manera drástica algo que ya de por sí nunca debería haberse creado y que tiene un enorme coste para la sociedad sin aportarle nada a cambio. Los contribuyentes exigimos que salgan a la luz todos estos organismos, quiénes están en ellos, cuánto cobran, qué hacen y cual es su función. ¿Saben nuestros próceres cuanta hambre se podría quitar con todo este dinero?

Sí. Dije hambre.

25 septiembre, 2014

¡Pero bueno! Mariano...

Menudo pájaro estás hecho. Vaya habilidad para deshacerte del Gallardón. Chapeau: una jugada maestra. El único en todo el PP con capacidad para, en un momento dado, hacerte sombra y plantarte cara en una teórica sucesión, vas y le induces al suicidio político. Alberto el pío dimite de todo, todito, todo... Bien, supongo que tiene posibles para poder vivir con dignidad y que no se irá a la cola del paro. Pero desaparece, según dice, de la escena política. De verdad, Mariano. Eres un fenómeno.

Ahora solo te queda la Espe. Pero ya lo arreglarás para que en ese juicio por lo de darse a la fuga cuando le echaban una multa de aparcamiento le salga algún marroncete del tipo insultos y vejaciones a los agentes, o algo así, que la haga moralmente reprobable para el electorado. Y después, con Chemari ya eliminado por el método de no hacerle ni puto caso y Anita Botella a sus labores, todo el PP para ti y para tu vicepresidenta preferida. Por cierto, estate atento, que Soraya seguro que te pide el pescuezo de Cospedal. Pero eso lo tienes fácil; bastaría con sacar algo de su cónyuge, que este tiene para dar y tomar. Pobre Dolo, la que le espera.

Lo dicho, Mariano, un fenómeno. Te tienes empollado a Maquiavelo. Sí señor, un digno alumno de don Nicolás. En fin. No te digo nada. Solo qué seas prudente que, acuérdate de lo que dice vuestro señor Jesucristo de que quién a hierro mata... ejem...

Pero volvamos a Gallardón. A ver, tío... Como pudiste convencer a Alberto de que preparara una ley del aborto tan retrógada que hasta a ti te olía mal. Gafotas fue quién, en otros tiempos, exhibió la cara de la derecha civilizada del PP. Estoy algo despistado. A ver, aclárame. ¿Es que el Gallardón era un carca y estaba engañando a todos solo para conseguir votos? No parecía cuando se le oía hablar en los medios de Prisa, fíjate tú, de Prisa, que era casi como hablar con el mismísimo demonio. Joder, Mariano, si era un carca nos engañó a todos de plano en aquella época. ¿A ti también?

La otra posibilidad es que ARG fuese en realidad un moderno casi izquierdoso al que le pediste una prueba de fidelidad haciendo una ley cavernaria que demostrase su compromiso con la verdadera derecha española que tú comandas. Porque tú no habrás cambiado, ¿no? Tú sigues siendo de la derecha, derecha... ¡O no! No me jodas, Mariano, que se me cae un mito... O sea que Albertito cayó como un cándido en tú ratonera y en cuatro días pasó a ser considerado por el vulgo como un facha meapilas, con lo que quedaba marcado para siempre. Si a esto unes que le retiras la ley y dimite, lo dejas eliminado para siempre. Muy bueno, tío. De verdad. Me descubro ante tu inteligencia silenciosa que, te lo juro, se me antojaba también inexistente.

Además, a pesar de que tú eres muy de derechas, no te llevas bien con los curas, con los de antes de Trento me refiero. Y ahora que Francisco le dio pasaporte a Rouco, sabes que quitándote el marrón del aborto solo pierdes cuatro votos de los fundamentalistas, que la nueva curia no va a meterse contigo por esto ni a sacar a la gente a la calle. O sea, que, al final vas a ganar votos. Qué cabrón. Qué bien te lo montaste. Y todo por el método de no decir nunca nada y dejar morir los problemas de inanición. ¿que qué es inanición? Lo mismo que vas a conseguir con el pueblo soberano, que se te muere de hambre... Pero eso no le importa a un tío bragado y de la derecha, derecha, como tú. Muy bien, Mariano.

14 septiembre, 2014

Regeneración democrática. ¡Y una mierda!

Parece que de repente, a buenas horas, los grandes partidos se quieren embarcar en lo que llaman pomposamente Regeneración Democrática. Regeneración democrática, sí... No sé ni como se atreven a ello. ¿Es que de verdad creen que no nos damos cuenta de que lo único que les está pasando es que están completamente asustados por la percepción social se tiene de todas las instituciones del estado, la mayor parte de ellas manipuladas y retorcidas por ellos mismos hasta límites sonrojantes?

El Tribunal de Cuentas, el Consejo General del Poder Judicial y el Tribunal Constitucional, por citar lo más gordo, son un claro ejemplo de lo que no deben ser estas instituciones. Todas ellas están gobernadas desde las bambalinas por los Partidos Políticos, que colocan a sus miembros a conveniencia en un ejercicio de exhibicionismo de qué no debe hacerse en democracia. Estas instituciones deben ser completamente independientes de gobiernos y colores políticos. En ellas reside, se supone, la seriedad y la imparcialidad; y ellas fueron convertidas por los partidos en lupanares en los que vegetan estómagos agradecidos dispuestos a obedecer las consignas de sus amos.

De qué regeneración democrática puede hablar el PP, que cultivó el arte de la mordida y la comisión en dinero negro; que ordenó que se estrujara la ley para procesar y expulsar a Garzón porque investigaba lo que no debía; que interpuso un recurso de inconstitucionalidad contra el Estatut que, de no haberlo hecho, nada de lo que está pasando en Cataluña habría tenido lugar; y que intenta ahora cambiar sin consenso, para su provecho, la Ley Electoral. Una ley electoral que es una porquería y la causante del bajo nivel de los políticos, pero que nadie debe tocar sin un gran consenso. No el PP no quiere regeneración democrática, lo que quiere es apuntalar las cosas para garantizarse una parte gorda del pastel del aparato del Estado.

Y lo mismo que quiere el PP, lo quiere el PSOE. Los ciudadanos no importamos. Ellos necesitan votos. A pesar del gran avance en democracia interna con la forma  de elección impecable del Secretario General y de las primarias para candidato a la Presidencia del Gobierno, lo que interesa de verdad al PSOE en ese foro no es mejorar en democracia, es organizar las cosas para conservar el control de esas instituciones que tanto les encantan a ambos partidos para colocar a sus fósiles y controlarlas a su antojo. Qué regeneración democrática puede querer un partido, que si en Andalucía no está podrido al ciento por ciento, poco la faltará, y no hace nada al respecto. Porque Sánchez no va a sacar la guadaña, está claro.

La sociedad está hastiada del PP y del PSOE, no cree en IU ni en UPyD; los sindicatos son percibidos más o menos igual: chupones y parásitos que llevan gastados miles de millones de todos en hacer nada, o muy poco, aparte de vivir como mariscales y participar en «orgías de jamón ibérico y marisco». Y el hastío de la sociedad se manifiesta con el desprecia al sindicalismo, o con la abstención o con el voto de venganza. Porque eso es el voto a Podemos y opciones de este estilo: Voto de Venganza. «¿No queríais fastidiarnos? Pues os vais a enterar»... Y lo pagaremos todos.

Los electores dejaron definitivamente de creer en los partidos. No sé que tienen que hacer para volver a la credibilidad... Bueno, o sí lo sé: pedir perdón por sus fechorías en todas estas décadas, devolver a la justicia su independencia y llevarse por delante a los muchos miles de delincuentes que tienen en sus filas mediante el uso de todo el peso del martillo de la ley. Pero, claro, eso no va a pasar. Así que lo dicho. Tenemos a las zorras diseñando la defensa del gallinero. ¿Regeneración Democrática? ¡Y una mierda!

09 septiembre, 2014

Tordesillas, pueblo sanguinario

Estos días atrás un grupo de sofistas se reunieron en Tordesillas para elaborar una serie de trampas dialécticas que hicieran creer, a todo imbécil que se las tragara, que el famoso Toro de la Vega es el epítome de la tradición «cultural» taurina inserta en las más profundas raíces de España. Al parecer lo organizó el ayuntamiento. La cosa es algo similar a si el gobernador de Texas organiza un congreso en el que se trabaje para argumentar que matar a un condenado en la silla eléctrica o con inyección letal caducada es, además de un gran espectáculo y todo un arte, la quintaesencia cultural del noble pueblo tejano.

Asistí un par de veces a una corrida de toros. La primera me impactó por la brutalidad, especialmente del puyazo del picador; la segunda acabé por sentir asco de mi mismo. Ningún espectáculo taurino es más que lo que es: la tortura de un toro hasta la muerte. Importa poco que sea antiguo, tradicional y que esté en nuestro acervo. Un espectáculo taurino es una carnicería por muy de luces que vistan los matarifes.

Pero el Toro de la Vega es más que eso. El Toro de la Vega es el linchamiento de un pobre animal asustado por parte de un pueblo salvaje y sanguinario. Los tordesillanos  disfrutan con el sufrimiento de un toro. La muerte a lanzazos es lenta, la agonía terrible. El cuerpo es agujereado en cualquier parte. Las lanzas permanecen clavadas y el toro va perdiendo fuerza entre horribles dolores...¿De verdad no hay nadie en este pueblo indigno que se atreva a alzar la voz contra este bárbaro espectáculo? ¿De verdad Tordesillas, además de llena de torturadores está llena de cobardes que asienten? No me lo puedo creer.

Los «expertos» que trataron de justificar esta atrocidad sacaron también un manifiesto en el que condenan a quienes amenazan a los defensores de esta «tradición». Bueno, pues yo también condeno las amenazas. Pero lo que desde luego no voy a hacer es sentir la más mínima compasión por ningún «valiente» a quien el toro pudiera llegar a cornear. Primero porque los sádicos no me merecen lástima, y segundo porque el toro solo estaría defendiendo su propia vida.